martes, 29 de junio de 2010

Ectoplasmas

Trabajo en una empresa en profunda crisis. Hoy por la mañana, de hecho, el gerente nos avisó de que finalmente estaríamos vendidos a otra empresa que pudisese hacer frente a las deudas que esta arrastra. El uso y el trabajo de nuestras instalaciones es mínimo. Es triste.  Bajas al taller y los mecánicos no saben en qué emplear el tiempo. El chapista no repara chapas, el pintor se pone una funda blanca de papel que permanece inmaculada gran parte del día. El banco de trabajo no se usa y la cabina de pintura apenas se calienta. Los recambistas deambulan como almas en pena -o como vagos ejercientes.- por sus instalaciones. Las agendas de los ordenadores permanecen vacías. No hay apenas llamadas. Esperamos. No sabemos muy bien lo qué, pero esperamos.  Una hora tras otra. La mesa permanece vacía. La impresora no imprime y el ordenador apenas es usado para labores productivas. Los clientes vienen y van, apenas aparecen y los que lo hacen lo hacen sólo para husmear al cadaver, como hacen los buitres y las aves carroñeras

Cuando llegas por las mañanas lo percibes claramente. Hay una ligera neblina desde el valle de atrás. Esa neblina parece cubirlo todo. Y es cuando algunas veces me he percatado de la imagen irreal del escenario. Se disimula el vacio gracias a la extraña labor de esa neblina. Pero si uno se parase a contemplar toda la instalación entonces se percataría de que esto realmente es el escenario de pelicula de terror. Los comerciales, los técnicos, los ejecutivos, todos... somos ectoplasmas. Imagenes difusas de lo que un día fuimos o creimos ser dentro de este circo desorganizado, con enanos crecidos y leones sin dientes. Somos ectoplasmas de tiempos mejores. Somos un recuerdo, que permanece inmutable dentro de un balance contable, que espera la sentencia de un administrador judicial. Somos el boceto o el bosquejo del dibujo de empresa que deberíamos de ser. Aparecemos demasiado desdibujados y poco definidos... Por eso digo que somos ectoplasmas de un tiempo mejor. Fantasmas de un tiempo que ya se fue. Pero estamos aquí para recordarlo.

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