C O R D U R A

Cordura:Estado psíquico de la persona que tiene la mente sana y no padece ningún trastorno o enfermedad mental.

I N S T A N T E

Instante: Período de tiempo muy breve, casi imperceptible.

UN BREVE INSTANTE DE CORDURA

Un paseo de la mano de la introspección y la reflexión sobre la locura de la vida moderna.

oTrOs lO dIcEN

Do you still believe in fairy tales, in battlements of shining castles, Safe from the dragons that lie beneath the hill?

La Bitácora personal...

De un soñador de Bits en Pijama

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Paréntesis inverso

No hay nada más que el tiempo. El tiempo nos une, nos dicta, negocia cadencias. Nos entrega y nos recoge.
Hace poco más de un año podía decirse que el  fin de todo lo conocido y vivido por mi desde que me vine a esta ciudad debía significarse que era una lucha hacía  la mejora de mi vida. Ahora mis andanzas parecen ceñirse a la pervivencia en un paréntesis inmenso y cuasi eterno. Espero noticias. Vivo pegado a un teléfono que no suena. Y esa es la escasa victoria, la escasa esperanza, la torpe agonía que todavía me queda para levantarme esta mañana.

Este tiempo tiene que tener un final. Y hoy empiezo a ponérselo.

La niña duerme todavía. La casa se levanta acogedora. Afuera nos han prometido la nieve en las próximas horas y se estrena uno de mis meses favoritos, Diciembre, que promete navidades, reencuentros, caricias, llamadas de recuerdo. Fin y prinicipio. Principio y fin.  Mi corazón pervive helado, dentro de mi, pensando en el tiempo que me queda. Me erguí de la cama pensando que hace mucho tiempo de muchas cosas vividas. Me siento como si hubiese dejado atrás mil cosas en mil edades diferentes. Hoy empieza y termina un tiempo. Paréntesis inverso. Final. La proa busca nuevas olas a las que acuchillar. Quiero ser la derrota de una carta marina. Ser una de mis mil golondrinas, de las de mi infancia;  las que veía en los muros de la iglesia de mi colegio anidar, marcharse hacia el sur, el añorado sur,  el imaginado sur de la mente de un niño -lugar de luces perpétuas, soles sonrientes y gentes alegres que viven en dioramas coloreados en Cinemascope-  y volver cuando la primavera era promesa.¿Donde fueron, qué vivieron los pajaritos aquellos?  Quiero pensar que todo acaba hoy. Que el frio nos trae flores de nieve. Que por fin este tiempo debe tocar precisamente a eso, al fin. Me levanto con la idea de aniquilarlo.

Una de mis profesoras de lengua, Graciela, me decía siempre lo mismo con mis pausas temporales en los paréntesis en mis textos de infancia. Todo esto está muy bien -decía- pero como siempre (recalcaba) te has olvidado del final del paréntesis. Yo me mordía las uñas y me daba cuenta del despiste. Vaya fallo, me decía a mi mismo.


el imaginado sur de la mente de un niño -lugar de luces perpétuas, soles sonrientes y gentes alegres que viven en dioramas coloreados en Cinemascope- y volver cuando la primavera era promesa.
Por eso me hago hoy la recomendación que ella me dijo un día. "Después de describir la acción paralela, cierra el paréntesis. Pon el paréntesis inverso" Por mucho que he buscado no encuentro ese término del paréntesis inverso. Solo sé que Graciela tenía razón. Ha llegado el momento de cerrar paréntesis. Ahí va.

martes, 23 de noviembre de 2010

Un Sencillo Vaivén


 Nacer, vivir, los rostros anhelantes,
los gestos ávidos de vida.
Lo veo en las calles,
en el tiempo detenido.
Vivir, crecer expuestos al amor.
Expuestos al llanto, a la nostalgia,
a la risa y al dolor.
Dispuestos para cada instante
que amamos la vida.

Sabrás que andar es un sencillo vaivén
Manolo García.


Vivir es sentir. Quien no siente no vive. Lo decía el señor Garcia, de nombre Manolo, en la letra de la canción que da titulo a este pequeño artículo. Y lo cito tanto para evitar que la gente piense que plagio más de lo debido, como para no restarle méritos al autor. También para ilustrar. Vivir es lo único que realmente nos viene dado. Vivimos, como bien dice Manolo, de apellido García, expuestos al amor. A lo único que nos convierte en humanos.

Recuerdo este verano Cádiz. Es un recuerdo agridulce. Me pesa y me llena . Por un lado los crispantes nervios heredados tanto del trabajo como de una situación complicada. Dentro yacía arrasado el interior de uno. No ha sido un buen año ni en lo personal ni en lo profesional aunque supongo que lo primero viene dado por la incertidumbre de lo segundo o por la precariedad, mejor dicho. El verano nos dio una tregua necesaria pero al tiempo fue escasa y breve.  Por otro lado, la alegría. El percatarse de que realmente estás vivo. Cádiz fue el vendaje  y el bisturí de muchas cosas. Bisturí enorme y bálsamo de fierabrás de sentimientos internos. Es cierto: no existe la estabilidad en nada. Ni siquiera en el interior. Andalucía no fue el viaje soñado. Fue bonito. Nos llenó de muchas cosas. Pero en cierto modo también fue un panorama abierto sobre la carestía de otras. A veces no se percata uno de lo duro que es vivir hasta que sufre en carne propia el dolor.  Me recuerda a aquellas vivencias de los veteranos de guerra. Hablan con cariño de momentos sublimes entre el horror de las batallas. Hablan de paisajes. Hablan de momentos. Como si las guerras siriviesen para apreciar con detenimiento, con colores nuevos, con ojos de asombro la belleza que de vez en cuando te rodea.

Faro de Cabo Trafalgar



Ahora, ya con el balance de año próximo (yo siempre hago un balance de cómo ha sido mi año en el mes de Diciembre; extraña costumbre que me inculqué desde que era pequeño)  empiezo a dislumbrar que este año no entrará de lleno en el archivo de los mejores de mi vida. Y es cierto que sufrimos mucho.  Que seguimos sufriendo en determinados instantes y momentos. Que nos hemos olvidado muchas veces,  en aras al vil metal, lo que decía el amigo Garcia, Manolo o Manolo García: que andar es un sencillo vaivén. Que vivir es tan sencillo como vivir.  Que tenemos tantas cosas que querer y gente que nos quiere, (amigos, compañeros de trabajo) que todo sería mucho más fácil si llegásemos a entender y comprender de una santa vez que vivimos únicamente por el acto tan arriesgado de existir. Para disfrutar de vivir, con más o menos cosas, pero para disfrutar de la vida. Porque lo único que realmente se nos ha regalado es la fortuna de estar vivos, de saber que estamos vivos y saber que en la humildad de vivir encontraremos precisamente la felicidad. 
Recuerdo mis niñas en una playa casi desierta entre Cádiz y Tarifa, al lado de cabo Trafalgar. Lugar de leyendas y batallas marinas, felices al sol, metidas entre la sombra y la arena. Mis niñas. Mis niñas... lo único que quiero en la vida. Lo único que es perfecto. Lo único de lo que me siento orgulloso. Vislumbrando el futuro, saboreando el presente. Olvidando todo lo malo, lo material, lo perverso del mundo. Ese es mi paraíso. Mis dos niñas (la grande y la pequeña) jugando en la playa. Te dejas llevar... y disfrutas. Como cuando estás navegando, sabiendo que el barco se mueve disfrutas de las ondas del mar y evitas marearte. Te dejas ir y todo va bien. Pasitos pequeños de mis niñas sobre la arena.  ¿Quien no puede disfrutar de ese paraiso? ¿Quién no puede decir que la vida es un sencillo vaivén?

Porque lo único que realmente se nos ha regalado es la fortuna de estar vivos, de saber que estamos vivos y saber que en la humildad de vivir encontraremos precisamente la felicidad. 

Por eso digo siempre a los que me leen -yo que no soy hombre de dar consejos- que se olviden de todo lo malo. Lo malo pasa. Dejad que venga la marea nueva. Levantaos con ojos nuevos un día y olvidad el pasado. Dejad que os lleven las ondas de la vida. Porque un día el mar cesará y llegaremos a orillas nuevas. Mientras tanto toca dejarse llevar y mecerse en las olas. Hay que intentar disfrutar de ello.

Es simplemente un sencillo vaivén.



Para Luz y Fernando.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Patria Dignidad y Libertad

Pido disculpas. Lo hago por anticipado y lo hago por si alguien desde fuera de mi país lee esta anotación. Lo hago por si alguien desde el sahara occidental  puede llegar a leer esto que escribo. Pido disculpas, por ser mi responsabilidad última -que no única- la de tener unos gobernantes tan soberanamente ineficaces, abiertamente cobardes y bastante sinvergüenzas.

Pido disculpas como ciudadano de a pie por poner en el poder a unos señores que se han olvidado muy intencionadamente, y en aras de "intereses mayores" la condena de los brutales ataques del Aaiun. La pandilla de mamotretos inútiles que tenemos ocupando cargos ministeriales parece ser que se han dejado en casa la decencia y lo han suplido por una enorme cantidad de "diplomacia útil" que no entiende de asesinatos, que no entiende de extorsión, que no entiende de fascismo y totalitarismo. Parece ser que después de cargarse a unos cuantos saharauis de una manera absolutamente brutal, el gobierno de marruecos, con su fascista y totalitario rey a la cabeza puede frotarse las manos puesto que nuestra ministra de exteriores dice no poseer pruebas documentales de dicha matanza. Eso lo dice con tres periodistas españoles testigos de excepción y con las grabaciones de la brutal entrada del ejercito en el campamento recién emitidas en las televisiones de medio mundo. HAce falta tener una desfachatez muy grande y tener una catadura moral muy extraña para poder decir eso y dormir tranquilo.

Eso ocupa y preocupa poco  al resto de Europa, empezando  por nosotros. Asustan más los islamistas, los integristas, los talibanes, Al Queda, los amigos de inmolarse por Ala, por  Bin Laden, por la madre que lo parió y por las vírgenes prometidas. 

El problema de Marruecos es nuestro. Nosotros dejamos en el 75 a los Saharauis abandonados a su suerte. Los dejamos morir en el desierto, sin patria, sin tierra y sin estado, a la completa merced de otro estado subyugante como era Marruecos, que distaba mucho de ser un buen vecino y un estado donde la democracia y los usos democráticos estuviesen a la orden del día. Lo hicimos porque nuestra presencia en Africa era insostenible. Incluso desde el punto de vista económico. Los dejamos a merced de un gobierno de corte medieval, nada que ver con la modernidad y los finales del siglo XX. Y a los españoles, mas metido en batallas intestinas y renovaciones propias, nos dio exactamente igual.  Allá los moritos y sus cosas.. que se arreglen entre ellos.

 Desde entonces ese problema ha estado ahí, sin duda alguna, enterrado por dos de las partes en cuestión, Marruecos y España,  mientras la tercera, la más débil, se desgañitaba  y desangraba clamando la justicia pendiente. La ONU ha demostrado su ineficacia Nuestro silencio nos convierte en hipócritas culpables. Y lo hemos hecho gracias a diferentes generaciones de políticos que siempre han mirado a corta distancia, pensando que ojalá no les estallase el problema durante su mandato, y que al próximo que venga ya le endilgaremos el marrón.

Marruecos es nuestro "incomodo vecino del sur". Como ese vecino de la comunidad que no toleramos demasiado pero que tenemos que aguantar porque es el que ha tocado como presidente. Nos vende la moto de la defensa de Europa porque es un estado frontera. Necesario porque nos han vendido muy bien su papel de salvaguarda de los viejos mundos europeos.Un estado donde la corrupción anda a sus anchas. Pero eso ocupa y preocupa poco  al resto de Europa, empezando  por nosotros. Asustan más los islamistas, los integristas, los talibanes, Al Queda, los amigos de inmolarse por Ala, por  Bin Laden, por la madre que lo parió y por las vírgenes prometidas. Y en aras de todo eso nos hemos dejado toda la decencia en casa.  No es de recibo esa indecencia consentida en nuestra politiica. España debería en esta década solucionar el tema del pueblo Saharaui. Es un deber moral e histórico. En tanto y cuanto eso no se produzca, debemos de entender que España sigue con sus deberes sin hacer en lo referente al Sahara. Y debemos de entender que esa asignatura sigue pendiente desde hace casi cuarenta años.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El Sol Amante.

Parte de un relato escrito hace unos años...
Espero que os guste.




Después de una tarde imbuida en los asuntos de la herencia ( un millón de llamadas, citas concertadas, localizar a otros abogados, solicitar copias, mil copias, un millón de copias de escrituras de terrenos en Dios sabe dónde, entrevistarse en el salón del Hotel con uno de los herederos y mil estupideces más) Rosa descansó finalmente encima de la cama del hotel, mirando el horizonte que menstruaba colores rojizos frente al enorme ventanal de su habitación. Una sensación de paz le inundó de la cabeza a los pies. Estaba cansada pero finalmente parte del trabajo estaba hecho. Quedaba lo más duro, pero eso no importaba ahora. La noche pronto dejaría de ser una promesa. Abrió la ventana y notó un extraño perfume. Era el perfume de la oscuridad prometida, de la profundidad estrellada que pronto llegaría. Olía a verano. El color del cielo era como el del verano. Y se dio cuenta de que finalmente, por un breve instante era sorprendentemente feliz. Se sentía bien. Completamente renovada y preparada por dentro.




Miró al sol mientras terminaba de ponerse. Se sintió entera, una mujer entera. Una mujer en sí misma. Se quitó los zapatos, aquellas incómodas medias, la minifalda, y ya puesta en el tema, decidió desnudarse completamente. La blusa blanca acabó en el suelo, los anillos, la cadenita, el pelo explotó y estalló encima de la cama. Aquel cuerpo felino se estiró hacia el balcón. Más allá del cristal del ventanal, el sol empezaba a declinar rápidamente. Se sorprendió riendo... riendo y jugando con él, usando sus manos como si éstas fuesen capaz de alcanzarlo, de acariciarlo, de sostenerlo. Y así acarició Rosa el sol y la luz. Notaba la brisa entrar a raudales desde el mar. Y aquella sensación le pareció inmensa. Incorporándose un poco pudo ver el sol empezar su ocaso rojizo y sangrante. Abrió las piernas y su corto y cuidado vello del pubis aparecía ahora hacia el mar y hacia el sol. Rosa jugó con el sol nuevamente. Vio como éste se inclinaba hacia su abertura, como se inclinaba hacia su vientre, rojizo y poderoso. El vello de su sexo se convirtió en un sin fin de siluetas translúcidas ante el sol poniente. El vello se puso rojizo en la luz. Y el sol seguía inclinándose hacia ella. Luego, rojo como nunca empezó a cruzar la línea del horizonte del cuerpo de Rosa. Y volvió a reír, notando un reconfortante calor dentro de su cuerpo, como si el sol estuviese metiendo dentro de ella, despacio, poco a poco, como si los rayos de luz del propio sol entrasen en aquel vientre abierto, en el roto de su cuerpo y lo iluminasen con una cálida luz rojiza, penetrándola con la mayor levedad posible. Leve es la luz. Luz leve que entraba y tomaba por fin su tiniebla interior. Y Rosa se encontró excitada, tremendamente excitada, pero esta vez sin excusas. Sabía que no podía ser el estrés, que no había cambios de presión, que no había más mentiras piadosas. Está vez era todo el sol el que se había metido en su interior. Disfrutaba de aquella sensación casi mágica. Era magia pura. Magia en su sexo. Algo que su actor porno particular, su amante , no había despertado jamás.

Y volvió a reír, notando un reconfortante calor dentro de su cuerpo, como si el sol estuviese metiendo dentro de ella, despacio, poco a poco, como si los rayos de luz del propio sol entrasen en aquel vientre abierto, en el roto de su cuerpo y lo iluminasen con una cálida luz rojiza, penetrándola con la mayor levedad posible. Leve es la luz. Luz leve que entraba y tomaba por fin su tiniebla interior
Y en medio de los jadeos y la respiración agitada, mientras su sexo era poseído por el astro rey, mientras su mano se deslizaba en su esencia deslizándose en su cuerpo y su sexo, mientras jugaba con su cuerpo notando al sol como el amante más puro; en medio de aquella cálida sensación; en medio de la sensación más extraña y placentera del mundo; en medio del sexo más inmaculado y mágico de su vida, de la pulcritud sexual más extraña y exquisita; en medio de su unión con el todo, con la totalidad sexual del universo, surgió una enorme lágrima que recorrió su rostro, deslizándose casi hasta su sien. Y fue una lágrima de tristeza pura. De tristeza infinita. Inmensa y cruel. En el momento del orgasmo se sintió triste y notó un extraño sonido dentro de ella, como si un corazón se hubiese roto. Algo como el cristal. Y fue felizmente triste al saber que aquel orgasmo había sido algo único, que el sol había sido suyo, que el mar se lo había traído y lo había perfumado solamente para ella.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La Fascinación Olvidada.

Hablaba esta mañana con mi hermano sobre el tema y creo que por una vez nos pusimos completamente de acuerdo en algo: nuestra generación ha olvidado, con mucho pesar, la excitante sensación de fascinarse ante un hecho. Hemos dado por sentando tantas cosas que algunas veces siento pena de no exista un poco de carencia de algunas.
Hace muchos años, corrían principios de los noventa, un amigo me dejó un aparado extraño, raro, que tenías que meter dentro de otro aparato llamado PC para lograr que se comunicase con otros aparatos como el de manera remota. Aquella sensación era increible. Cuando oimos los pulsos -y digo bien, pulsos, no tonos puesto que la centralita de nuestra vieja casa era antediluviana- creo que casi lloramos de la impresión. Usábamos un programa que ya era de aquella raquítico: el procomm. Luego usabamos el BlueWave. Nos conectabamos a una cosa rara que nadie entendía llamada BBS. Y navegando por aquellos menús en modo texto, te sentías el rey del mundo cibernético.

Alguno pensará que soy un fósil por decir esto. Lo que soy, creo , es un nostálgico.



Años más tarde, corría el año 97, creo recordar, me conecté por primera vez a un chat de internet. Otro mundo se abrió en mi mente. Pero ya no era lo mismo. Todo era relativo. No existía esa fascinación por hablar con un tipo que estuviera en el otro lado del planeta tierra. Era algo normal. Completamente normal. Es Internet, te decían. Eso pasa todos los días. Es lo lógico.

No deja de lastimarme que hayamos perdido esa capacidad de abrir los ojos ante algo insólito, algo único, algo milagroso pero científicamente posible. Hemos perdido la fascinación por todo. Y esa apatía nos va matando poco a poco nuestra capacidad de asombro
Hemos dado por supuestas demasiadas cosas. Hemos olvidado la fascinación que nos provocaban todos aquellos retos tecnológicos y los hemos suplido con la apatía propia de la normalidad. La mayor parte de la gente que tiene internet ni siquiera sabe el fascinante mundo de ingeniería de enlace de datos que genera su actividad. No saben que es un switch, un router, un modem Frame-relay ni por donde van todos sus datos, pasando de un lado a otro a velocidades de vértigo. Lo dan por supuesto, como algo normal. No saben que sus datos se transforman en millones de pequeños paquetes, unos y ceros ordenados también matricialmente, cabeceras de datos que viajan en décimas de segundo por todo el globo terráqueo, y se reordenan siguiendo una cadena única. No lo saben . Porque todo eso se ha dado por supuesto en nuestra sociedad. No deja de lastimarme que hayamos perdido esa capacidad de abrir los ojos ante algo insólito, algo único, algo milagroso pero científicamente posible. Hemos perdido la fascinación por todo. Y esa apatía nos va matando poco a poco nuestra capacidad de asombro. Lo anodino y presupuesto puede llegar a ser una confortable manta para envolver el cadáver de la sorpresa.

martes, 2 de noviembre de 2010

Un Hogar en el Arbol

Me llega a través de Israel, viejo camarada de juergas juveniles, admirado trabajador por mi parte y profesor devoto, un enlace estremecedor -y que conste que tanto adjetivo calificativo me empieza a escamar, pero no encuentro mejor manera de describir lo que viene desde dentro de uno mismo- sobre los ultimos manuscritos de Miguel Hernández.


Y a esta hora de la mañana, no puedo dejar de abalanzarme sobre el teclado y desangrar parte de mis impresiones sobre la información que mi viejo amigo me remite.  Con la ternura de haber sido padre hace no demasiado tiempo me estremezco al pensar que los últimos escritos de Miguel Hernández son para su hijo, al que quería volver a ver antes de morir.
Un sencillo cuento escrito en papel higiénico.



Me asalta la tristeza. La crueldad humana es infinita, como la propia estupidez de los hombres. Ayer, el padre de quien más quiero nos contaba anécdotas de la época de la guerra, contadas por sus propios padres y abuelos. Alguna de ellas nos despertaba la sonrisa. Incluso la carcajada. Pero de nuevo, la realidad se convierte en una bofetada solemne y dura. Leo el escrito (Es un cuento pequeño, de apenas un folio de extensión, con metáforas ingenuas sobre la libertad) y vuelvo a sentirme roto. Amenazado, en realidad. Bajo la siniestra influencia de una extraña sombra que quiere acallarlo todo.

Hace años, cuando a través de mi amiga Ana María, entré de soslayo en contacto con el germen de la autodenominada  asociación por la memoria histórica, me horroricé al pensar en que en nuestro país  yacen casi ciento cincuenta mil personas "tiradas y enterradas" en las carreteras, cunetas, bosques y vaguadas de todas las provincias. Esa extraña sombra parece querer planear sobre todos aquellos que quieren arrojar luz sobre la dignidad de aquellos hombres y mujeres. Desalojo de jueces, corruptelas varias, asociaciones de toda índole (alguna de ellas de carácter casi obsceno) encubrimiento de todas las vergüenzas, capas de oscuro polvo e imposición del olvido obligatorio -como si fuese un Bálsamo de Fierabrás de obligadísima aplicación cerebral -son las recetas infalibles de los sectores más caducos, extremistas y oligárquicos de la derecha actual. Los conservadores de este país son un extraño partido, amalgama salpicada de diversas tendencias, corrupción a niveles institucionales, coalición encubierta donde se juntan la extrema derecha, los demócrata-cristianos y los centristas todos a una, cual fuenteovejuna del ansia de poder. A ninguno de ellos le importa lo más mínimo que casi un cuarto de millón de compatriotas de todas -todas- las tendencias políticas no tengan derecho a una sepultura, y que reposen como bestias sacrificadas de una matanza en los lugares más recónditos.

Igual que en su época, no hace tanto, les importaba bien poco que un simple escritor dejase a su hijo como herencia un simple cuento. De la misma forma que no les importaba lo más mínimo asesinar  a quien les llevase la contraria.

Afuera empieza a llover. La tristeza me corre dentro. Pienso en mis niñas. Las echo de menos. Pienso en Miguel Hernández. La historia, su historia, me arrasa el alma. Estoy herido, me digo, como el propio Miguel Hernández. En realidad todos estamos heridos mientras no asumamos, como país, como estado, los actos cometidos, los errores sucedidos y las tropelías infligidas.

Para entonces, quizá -solo quizá- tengamos todos, por fin un hogar en el árbol.
__________
ENLACES:
web de Israel -Profe de Lengua-
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/28061/Miguel_Hernandez_Estos_ineditos_imprevistos

jueves, 21 de octubre de 2010

Pasitos en el umbral

Nos venimos a casa. Esperamos con cierta impaciencia. El teléfono no suena. Pau da mil vueltas, desordena cosas y yo casi me quedo dormido. "Estoy cansado"- me digo.-"y me gustaría saber de qué" Finalmente un sonido electrónico interrumpe la espera. Paula ni se inmuta y yo me sobresalto. "Ya ha nacido" Y sonrio por dentro (hace un tiempo que no lo hago por fuera, y vete tu a saber por qué) y me preocupo por su madre y por su padre. Dani ya está aquí. Eso es una buena noticia. Una gran noticia.

 Le digo a Paula que Dani ya ha llegado. Responde su nombre, apenas pronunciado. Y lo vuelve a decir. Estamos solos. Aquí nos hemos quedado en espera tanto de las noticias como del propio Dani. Probablemente con los años este momento sea reordado como algo sublime y excelso. Ahora adivino tanto el cansancio mental del padre como el agotamiento de la madre, conjuntamente con una enorme alegría. Recuerdo hace año y medio cuando nació Paula. Era incapaz de irme a casa, pese al agotamiento. No soportaba la ausencia de ambas. No podía estar ni un rato sin mirar a las dos. Cuando me iba a dormir un par de horas ese tiempo se me hacía eterno. Imagino a los padres ahora, y les envidio la situación y los sentimientos. Envidio muchas cosas. Tantas que casi no sé por donde empezar.

Ahora, en este momento tan increible, reflexiono sobre vivir. Es un momento importante, me digo. Es un momento único en la vida, al menos yo lo recuerdo así. Acaban de dejar de vivir sólo para ellos y han decidido tener algo más en la vida. Vivir para otro. Ser otro. Ser dos o ser uno. Una libre y hermosa elección.

Escuchando sus pasitos en el umbral de la vida no puedo más que desearles suerte. No puedo dejar de darles la enhorabuena, que aunque sea lo típico es lo único que puedo decir.  Suerte Dani. Suerte, Fer, Suerte Luci. Que venga sobre todo eso, la suerte. Nos hace falta a todos.

Bienvenido a la luz. Esta es tu casa.

domingo, 17 de octubre de 2010

Día de corazones.

Escribí hace un año, aproximadamente, una pequeña composición para uno de nuestros corazones favoritos que contraía matrimonio. Me siento bien por hacer este tipo de cosas. Acompaño a los felices en los momentos felices y a los tristes en los momentos tristes. La vida tiene estos altibajos ultimamente. Me decido por hacer todo para todos. Me siento bien, insisto, en este tipo de rol. Se me da bien. Y eso es mucho teniendo en cuenta las dificultades que tiene hoy en día vivir.

Escribo, pues, para dos de mis corazones favoritos. Con ellos alcé mi copa, el día de mi boda, y por ellos pedí un brindis. Vuelvo a pedir un brindis, aunque sea interior. Por dos de mis mejores corazones. Jamás podré devolverles nada de lo mucho que me dieron, desde su callada amistad, desde su silencio, desde su espacio interior. Me sentí a gusto en su cálida caricia de amigos. Ambos forman parte de mi vida y ambos son parte de mi vida. No lo han tenido nada fácil para llegar hasta aquí, pero honestamente estoy seguro de que les habrá merecido la pena.

Les doy las gracias. Gracias por haber poblado mi vida desde la juventud. Lo escribí una vez. Los ví crecer. Los ví convertirse en lo que ya son. Hombre y mujer. Los ví convertirse en un solo corazón. Y compartieron conmigo semejante transmutación. De la misma forma de siempre. De una manera callada y silenciosa.

El tiempo nos separa. La distancia nos separa. Pero nadie podrá cambiar lo que son para mi. Y por ello también les doy las gracias por compartir ese día conmigo y con los míos.

Ella será una novia hermosa, y el un elegante caballero. Y así quedarán en mi memoria. Para siempre.

A mis dos corazones: Os deseo todo lo bueno que se puede desear. No es una frase formal. Es un sentimiento. Es una realidad. Que todo lo bueno venga de ahora en adelante. Os lo deseo desde lo más profundo de mi. Sé que no es mucho, pero es el mejor regalo que os puedo ofrecer.

Que la felicidad pueble vuestra vida. Ahora, y siempre.

Generación de los cincuenta.

Leo con detenimiento una entrevista a Gordon Summer.  Supongo que para la mayoría conocido como Sting,. Me gusta este hombre. Me gusta su manera de ordenar la mente y de decir las cosas.  Aprovecho para soltar que la generación que ahora mismo está entre los cincuenta y los sesenta años me parece una de las mejores generaciones de la humanidad desde la segunda guerra mundial. Esa generación está alcanzando la madurez creativa y existencial de un modo absolutamente envidiable. Esos ídolos de mi infancia se están revelando como los grandes hombres del presente, sin refugiarse en mayos del sesentayocho que apenas vivieron, sin abogar por idealismos de los más pintoresco y menos realizable. Sting no deja de ser uno de ellos.  Es comedido, pausado, reflexivo.  Habla poco, pero lo que dice no te deja en absoluto indiferente

Creo que ultimamente me gusta interiorizar parte de los procesos que ha seguido esta generación. HAce años (y lo digo  haciendo un enorme plagio a mi amigo Perez Reverte en cuanto a las frases y la forma de decirlo) pensaba que cada vez me gustaría hablar más y más, comentar más y más cosas; que en definitiva cada vez me comunicaría más con los que me rodean. En realidad llego al final de la treintena pensando que cada vez me gusta menos hablar y me gusta, sin embargo, cada vez más escribir.  Puedo pasarme horas pensando cada uno de los discursos que puedo llegar a enunciar. Me gusta escribir para los demás y me siento realizado con ello. Pero aquellas noches de tertulia con mi amigo Juan Vilas, con mi desaparecido Jaime, con mis amigos en particular, se me antojan cada vez más y más vacías de contenido.  No por los personajes y los protagonistas de los mismos, si no por el ponente, en este caso yo mismo, que se me antoja demasiado ñoño en la memoria, con mucha frase sin sentido y sin reflexión. Volviendo a lo de antes, y a esta generación ilustre y maravillosa, me quedo también con alguna de las personas que conocí este verano, en este caso un buen militar destinado en la base de Rota. Hombre comedido, de pocas palabras pero sólo las suficientes. Gente con la que puedes hablar mirándole a los ojos, sabiendo que en sus pupilas y en su cerebro se atesoran los conocimientos de una vida plena y de una experiencia vital impresionante. Siempre he admirado a los militares de carrera, en especial a los de la armada, marinos y guerreros. Gente viva y preparada para la muerte en muchos aspectos. Vivos ejemplos tengo también a mi alrededor, en alguna de las personas que me rodean. Me gusta oir hablar a mi tio Ricoy, por ejemplo, cuando se quita la máscara de hombre afable y sale el jefe veterano, curtido en mil batallas de la vida. O al padre de quien más quiero, que es tambíen de la misma política que los anteriormente citados: hombre comedido, tímido, de pocas palabras pero de sabios silencios. Cuando estoy con ellos me gusta escuchar. Me callo, que es lo que tiene que hacer un aprendiz, para escuchar a un buen maestro. Y me gusta esa sensación de escuchar y de interiorizar lo que otros, sin duda  más sabios que este aprendiz de escritor, cuentan y dicen.

Volviendo a la entrevista con Sting me quedo con una frase "la felicidad es un concepto interesante.Las vacas son felices, por lo menos cuando pastan. Los seres humanos somos más complicados. Necesitamos periodos de melancolía. Cuando estoy triste soy más creativo. La tristeza conlleva introspección y cuestionamiento" Me quedo con la frase y la hago mía.  De estos momentos, de aquellos, de los otros, en los que he sido intensamente infeliz puedo decir que me ha pasado lo que a mi amigo Gordon. Lo digo sin acritud. Prefiero ser intensamente feliz. Soy una vaca que pasta, Gordon Summer. O al menos ese es mi deseo. El mio para mis dos niñas. Espero que sea ese mi destino. Mientras me cuestionaré todo: desde mi fé hasta mis actos. Si ese es el resultado de esta época, pues bienvenido sea.

Afuera cae el rocio de la noche. Pienso que todo lo que escribo. Termino de leer la entrevista a mi amigo Summer. La sabiduría va por barrios. Aquí me quedo, solo. La noche pasará. Espero que la sabiduría me encuentre un día de estos. Mientras, el silencio me ataca y me colma. Quizá ese sea el necesario primer paso.



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Perpectivas Matizadas.

Las perspectivas. Ese es el matiz. Todos los hechos que puede suceder en la vida ha de ser matizados en la medida de la perspectiva del sujeto de la acción. Hoy todo apunta hacia buen humor. Me he dado cuenta de que tengo que hacer muchas más cosas en la vida, que mis palabras importantes para alguna gente, y eso me motiva escribir. Escribir es muy importante. Por lo menos para mí. A veces escribo para que me quieran, otras veces escribo porque necesito hacerlo, otras veces lo hago para denunciar algo, y  una pequeña parte lo hago por los demás porque creo que existe gente que entiende mis palabras. Escribo para mis niñas, escribo mi familia, en realidad también escribo para todo el mundo porque algunas veces unas simples palabras escritas en un papel nos ayudan a entender cierto tipo de cosas. La perspectiva montada por los demás a través lenguaje siempre es una perspectiva mental y más calmada. La perspectiva mejor reflexionada. Cuando leemos en cierta forma entramos en la mente de alguien, entendemos lo que piensa, entendemos lo que reflexiona.

Lo que acontece en la vida siempre es motivo de reflexión. Yo aprendí a ver la vida desde el punto de vista más reflexionado posible. Por eso creo que se avecina un buen momento. Por eso creo en la esperanza, creo en un nuevo momento la vida a un momento de rosas de sonrisas, un momento de tranquilidad un momento de progreso. Creo honestamente que las cosas van a cambiar. Creo que todo va a ir bien. Y quizá este mensaje no lo esté vendiendo nadie, por lo tanto me hago yo eco del sentir interior de mucha gente. Basta con creer que esto suceda hay que trabajar para ello. El mundo no terminará mañana. Habrá mejores tiempos, habrá mejor empleo, habrá mejor economía... Es algo que siento el mismo dentro de mí y por lo tanto lo quiero transmitir a los demás creo que habrá un buen momento y que veo un mañana lindo. Pero no vamos a esperar simplemente sonriendo bobaliconamente pensando que el optimismo va a realizar todo el trabajo por nosotros. Hay que trabajar. Aquí hay que poner los medios para que las cosas cambien. Quien no lo haga se está equivocando. Es cierto que dependemos de montón de cosas de nombres un poco absurdos, como macroeconomía, producto interior bruto, políticos, economistas,, productividades, sindicalismo etc. En alguno de estos nombres no siempre funcionan las cosas como es debido . Lo sé.No será sencillo. Pero habrá un mejor día y habrá un mejor mañana por poco que queramos que llegue.

Por eso, y entroncando con lo que antes decía, la perspectiva debe ser esa. La perspectiva de que habrá un día mejor. Las cosas tienen que ir bien porque existe un montón de buena gente este país que lo necesita. Y porque empezamos estar hartos de mequetrefes que sólo venden negativismo, peldaño necesario para su escalera de ascenso al poder. Y también empezamos a estar hartos de optimismos infundados. Queremos resultados, queremos que trabajen, y deben hacerlo. Queremos dejar de tener improvisación y queremos gestión y planificación, queremos que nuestros políticos - sin excepción de siglas sin excepción de color político y sin excepción de tendencia política- se reciclen y que se despidan a sí mismos y traían a otros mejores en su lugar.

martes, 21 de septiembre de 2010

Hasta Luego Cielo Azul...

El verano se despidió de nosotros como debía hacerlo. Hemos tenido calor hasta los últimos días. Nos podemos tener queja de él. Ha sido fiel a su naturaleza desde su génesis hasta el final. Como digo siempre que vienen estas fechas: el otoño está en la ventana, se nota su presencia. Coger el coche estos días más complicado cuesta bastante más moverse. Otoño es una época de cambios en la vida de todos. Recuerdo cuando era pequeño y los olores del estreno eran los propios del otoño. Se estrenaban ropas, se estrenaba libros se estrenaba en foros de plástico, se estrenaban amigos y ganas de vivir. El otoño siempre traía cosas nuevas.

O eso recuerdo.

Lamentablemente como todo en la vida esa época pasa. Ultimamente los otoños nos dan más de lo mismo. Es cierto que cambiado emisora de radio para poder escuchar algún poquito más trivial y no ponerme enfermo cada vez que conecta al aparato. Quiero huir de los políticos, de sus tejemanejes, de sus vidas llenas de ambición y codicia .  Más delgado. Dicen. Pero pocos cambios. En el fondo del otoño es tiempo de exilio, puesto que huimos interiormente hacia una parte que desconocemos completamente. Sólo pido que este otoño no traigan las tristezas de otros otoños que he tenido en mi vida.

Quizá este texto que escribo y está saliendo de un pedazo  oscuro de mi mente pueda servirme de algo. Puede. No sé. Presiento su llegada con mi parte de amor. Su parte de odio. Su atisbo de tristeza infinita. En los otoños he tenido mis tronos de amor, mis caidas al abismo de la vulgaridad. La pérdida del brillo del sol en mi mente.  He tenido mis imperios de dolor, mis tronos de suciedad, mis trozos desperdigados por el suelo. Pero mi mente no pueden atrás no sabe ir atrás. Se queda aquí esperando esperando la llegada. Un año más, un milagro más, un otoño más. Cerrar la belleza, abrir este momento, sentirse único, vulgar y común a todos. Somos parte de este virus que es la propia humanidad. Es el virus que revuelve el estómago de la existencia universal.

Hasta luego cielo azul, quizá nos veamos pronto.

jueves, 5 de agosto de 2010

Legado de un hombre Bueno

Sobre el fondo de mi escritorio reposa una imagen del planeta tierra. Flota entre mis iconos, en una noche triste de verano. A veces me imagino a mi mismo flotando a través del tiempo y del espacio, a través del universo, y esa imagen de mi planeta me hace creer que un día, cuando yo ya no esté, miraré mi casa, mis niñas, desde esa perspectiva. Como ver la tierra desde el espacio. Hoy vuelvo a casa, pero vuelvo arrasado por dentro. Mis niñas duermen despacio, calmadas mientras desangro mis palabras delante del teclado.  Volvemos de Vigo, de casa, de dar peśames, y de sufrir en silencio la agonia de otros corazones a los que, silenciosamente, despacio, calladamente, queremos.

Pienso en mi padrino, en mi tio Celso, y la alegría asalta el alma. Su recuerdo me trae buenos tiempos, tiempos honestos. Un hombre templado y callado en lo necesario. Un hombre bueno. Pero que nadie piense que es un adjetivo suave, comedido, pensado exprofeso para quedar bien delante del publico.  Es un adjetivo ganado a pulso con la constancia de los años, con la constancia de criar seis hijos como soles, con la constancia del trabajo puro y duro.  El mundo cree, o necesita creer en líderes. Pero el mundo se equivoca. El mundo necesita de hombres silenciosos y buenos, de hombres rectos. De hombres honestos, de lo cual abunda el déficit. No necesitamos líderes. Necesitamos buena gente, gente limpia, creadora, humilde, trabajadora. Gente que te ayuda sin pedir nada a cambio. Eso en lo que este mundo, este planeta, este cascote interestelar, es perennemente carente.

De mi  padrino, que hoy descansa en una caja, que hoy me mira desde el alrededor de mi planeta, guardo tiempos y anécdotas hermosas. Lo recuerdo siempre de la misma forma, incluso siendo un niño. Callado, templado, mimoso con su mujer. Cuando todavía trabajaba con mi madre, siempre solícito y permanentemente dispuesto a hacerte cualquier tipo de favor. Lo recuerdo siempre silencioso y calmado., nada tenso, como poseedor de una sabiduría especial. Nunca le ví perder los nervios. Y entonces me doy cuenta de que sigo siendo un niño. Un niño que creció, se templó, encaneció pero un niño a fin de cuentas.  Porque con mi padrino iba al futbol. Porque gracias a él, cuando terminé de estudiar, tuve un trabajo donde finalmente me pagaban algo.  Porque tanto él como mi madrina siempre estuvieron ahí, al rescate en caso necesario.

Cuando pierdes a una persona así en tu vida, es cuando realmente te das cuenta de que la muerte también está más cerca de alcanzarte.  Me asaltan la memora mis catorece años, cuando compartíamos mesa y mantel a diario, cuando mi tio me enseñaba a sintonizar una televisión, cuando sus cinco hijos eran parte de mi vida, como hermanos, como si la sangre fuese común, que lo és.

El mundo no se sostiene gracias a las tribulaciones y decisiones de los poderosos. En general he descubierto que la camarilla infecta que nos gobierna, sea del signo político que sea, se nutre a si misma primero, y deja una pequeña parte del banquete a los demás, cuando quedan migas o migajas, para que no demos demasiado la paliza. Podríamos perfectamente vivir sin ellos. Pero sin la buena gente que se levanta a las seis de la mañana, o antes, para luchar por un mundo mejor, por ayudar a los necesitados; esa gente que se baña a diario en el honesto sudor o en el terrible estrés de un trabajo sólo por los suyos y para los suyos; esa gente como mi tio, mi padrino, que ya pasada la edad de jubilación se despertaba de madrugada para llenar una furgoneta de chavales -"venga, chaval, vamos" resuena en mi memoria-dispuestos a buzonear con publicidad media ciudad, sin esa gente brutalmente honesta y trabajadora, sin esos, sin los imprescindibles este mundo no tendría sentido. Ni podría perdurar. Ellos son los héroes de un mundo demasiado perdido.

Recuerdo un día, un Sábado. Yo manejaba la furgoneta para repartir algo de publicidad que nos había quedado pendiente. En el radio cassette de la Nissan sonaba el "Realased" de Pearl Jam y nos movíamos despacio cerca de la playa. "La vida es luchar -decía mi padrino- y no cansarse, porque siempre hay cosas bonitas por las que luchar" Probablemente tuvo más conocimiento de la vida del que yo tendré jamás. Por eso no estoy triste ahora. Porque sé que allí, en las estrellas, donde un día nos reencontraremos todos, en otro tiempo, en otras circunstancias, en otros cuerpos, en otra luz... Allí estará mi padrino esperando. Simplemente esperando, con su mirada calmada, con su corazón tranquilo. Y allí me espera, para decirme lo de siempre: "Venga, chaval, vamos"

Venga, chaval, vamos...

jueves, 22 de julio de 2010

Rosas de un tiempo nuevo.

Me enseñaron a través del tiempo que el dolor era un leit motive creativo de primer orden. Solo a través del mismo dolor, lo dijo Moix, lo dijo Gala, lo percibí de cortázar, de Borges, de todos, podía ser un buen autor.

Mis ilustres maestros me engañaron. Lo leí a través de Alanis Morrissette, una señora esta  que es bastante insoportable en algunos aspectos y en otros es la sensibilidad hecha mujer: podemos crear fuera del dolor. Existir fuera del dolor, alegrarnos y sensibilizarnos fuera del dolor. y esa perspectiva no deja de ser maravillosa.

 

 

 

tiempo

Se promete un viaje a Andalucia a veinte dias vista. Y el cuerpo está aligerado y tranquilo sabiendo que los viajes nos permutan, nos cambian, nos hacen mejores, o matizados y diferentes. De cada uno de los viajes de mi vida puedo extraer algo, un cambio, un tiempo nuevo. Me entran unas extrañas cosquillas en el estómago, y mi cuerpo hace planes que probablemente no cumplirá. Soy un bohemio, desde la punta de los pies hasta mi despejada cocorota. Pero eso sí: restringido y disfrazado de ejecutivo comercial. Es mi disfraz mio de cada día. Soy un tipo que no debería hacer lo que hace, pero lo hace todo lo bien que puede. Me siento admirado por mi capacidad mimética. Podría ser un hippie –urbano, eso si y un poquito burgués- podría ser bohemio, un poeta, un escritor del tres al cuarto (o como dice un amigo mío, de enfrente a una escuela de pago) un mochilero, un viajero, un vagabundo, un borracho, un político, un abogado… pero soy el que soy, es decir, una medianía. En cualquier caso el viaje me recuerda a la parte de mi que permanece oculta. Ese al que niego el pan y la sal. Sale el viajero, el trashumante. Pero bien acompañado. Mis niñas. Ellas dos. Y el sur. Y los dias son eternidad. Y las horas su castigo. El sur, prometido sur… ahí florecerán como dije antes flores nuevas. Rosas para un tiempo nuevo y hermoso. Empieza a sentirse el aire del sur.

Sin Derecho a la Tristeza

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Si miro detenidamente mi vida no tengo derecho a quejarme de nada. Algunos amigos y familiares, sin embargo, me reprochan que ultimamente tengo un mal humor constante y un ceño fruncido que algunas veces da miedo verlo. Bajo esa atmósfera de buen humor en general subyace mi inquietud particular. Me pueden algunas responsabilidades y me pueden de igual forma algunas personas, o mejor dicho, personajes. Creo que dentro de unos años recordaré esta época como algo semioscuro o semi iluminado. Cuando llego a casa me lleno de buenas energias, y de ánimos para hacer cosas. Luego se impone la realidad de la rutina. Siempre lo mismo.

Pero ¿no será que mi organismo se hace eco de toda la mediocridad que me rodea, que nos rodea ultimamente?

Este país parece querer seguir deslizándose en punto muerto por la pendiente del futuro. La camarilla y la ralea que nos gobierna y nos quiere gobernar no dejan mejores esperanzas, solo corruptelas, solo frases lapidatorias, solo reproches tipo “… y tu más” y poco o nada de politica para la gente, ninguna solución, solo el poder, el amarramiento al poder o el atisbo del poder. Esa aurora de luz presentida que les hace mediocres, mentirosos –si no lo son ya- olvidadizos, mentecatos, embusteros, corruptibles… Camarilla asquerosa que solo pretende el posicionamiento economico de una oligarquia dentro de una nación. Me vienen ahora los politicastros inventando problemas de naciones absorbidas, de problemas de comunidades con España, todo con la misma excusa: el poder, el dinero. Por eso necesito un estatuto nuevo: para que me des más dinero. Por eso necesito llegar al poder, para poder manejar más dinero. Casta abominable, ralea absoluta, cretinos de corbata. Los demás no tenemos derecho a nada en vuestra infinita ansia de poder e influencias. Ni siquiera tenemos derechos a la tristeza. Nos la cobrais por adelantado.

martes, 6 de julio de 2010

Honestidad Brutal

El Reverte, como dice mi hermano es una "mija Bilioso". Pero reconsiderando la cuestión de la agriedad de los comentarios o la bondad de los mismos, fuera de esa perspectiva personal, no deja de tener muchas veces más razón que los santos de las iglesias.


Llevaba unos cuantos días barruntando sobre cómo expresar lo mismo que Reverte en el artículo. Y resulta que llegó el maestro y me dio lecciones. Si alguien expresa las cosas mejor que uno, pues mira, lo mejor es citarlo, mentarlo, darle crédito y guardar un respetuoso silencio sobre las palabras mejor escritas de otros. Sobre todo si el oficio se nota, y no es simple afición, como hago yo en este torpe espacio.

Citaba Reverte el estado actual de España en un artículo llamado "Idiomas, exilios, y Cöcteles Molotov" al cual cito enlace : 


En referencia a los españoles de cada dia (...) Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer


No deja de ser triste y sesgado el análisis, pero no menos cierto. Este país no produce nada. No crea nada. No hay voluntad de creación, ni ayudas a la creación. Es un chiringuito montado por cuatro para ganar ingentes cantidades de dinero en base a comisionamientos, en base a tejemanejes, en base a influencias al más puro estilo feudal. El mérito, la experiencia, la formación y la capacidad han pasado a un plano absolutamente secundario. Lo importante es el útero del que procedes, tu padre, tu madre, tu tío, tu Dios, tu voto, tu carnet. No somos competitivos. Hemos vivido del cuento a base del crédito, creyéndonos que el estado del bienestar había llegado por fin a la ciudad. Y el estado del bienestar no puede estar basado en los estipendios pedidos a un banco Alemán. Estamos hartos.. Emnpieza a cansarme que la señora Merkel, o su señora madre, en base a no se qué disciplina y obediencia debida me diga si me puedo comprar una cosa u otra, si en mi pais se van a vender coches o casas o si voy a poder estar cubierto por mi estado en caso de necesidad, ese estado al que contribuyo con todo lo que compro, con mi nómina, con mi gasto, con mi propia existencia. ¿Qué tipo de titulación económica, que grado de sabiduría tienen estos politicuchos que deciden en lo que puedo o no puedo, en lo que debo o no debo gastar? 


¿Y qué decir del empleo privado? ¿Qué se puede decir de los empleadores de las empresas españolas al día de hoy? ¿Qué tipo de reforma necesita esta gente para crear empleo estable, novedoso, de calidad, con coabitación de la vida personal y familiar? En las ofertas de empleo que puedes encontrar on line al día de hoy en los principales buscadores la realidad es aplastante. Yo animo a los empleadores de este país a que sean más sinceros en sus anuncios.: "Buscamos pringado para explotarlo. Se ofrece sueldo ilegal, prestaciones sociales inexistentes, protección social completamente inadecuada. Ofrecemos trabajo a mansalva, inexistencia de plan de carrera, inexistencia de incentivos, falta de perspectiva de futuro, precariedad absoluta. Innecesaria formación, curriculum o experiencia. Absoluta reserva a otros  explotados del sector." Sean sinceros. Sean realistas. Tengan un ataque de honestidad brutal.





martes, 29 de junio de 2010

Ectoplasmas

Trabajo en una empresa en profunda crisis. Hoy por la mañana, de hecho, el gerente nos avisó de que finalmente estaríamos vendidos a otra empresa que pudisese hacer frente a las deudas que esta arrastra. El uso y el trabajo de nuestras instalaciones es mínimo. Es triste.  Bajas al taller y los mecánicos no saben en qué emplear el tiempo. El chapista no repara chapas, el pintor se pone una funda blanca de papel que permanece inmaculada gran parte del día. El banco de trabajo no se usa y la cabina de pintura apenas se calienta. Los recambistas deambulan como almas en pena -o como vagos ejercientes.- por sus instalaciones. Las agendas de los ordenadores permanecen vacías. No hay apenas llamadas. Esperamos. No sabemos muy bien lo qué, pero esperamos.  Una hora tras otra. La mesa permanece vacía. La impresora no imprime y el ordenador apenas es usado para labores productivas. Los clientes vienen y van, apenas aparecen y los que lo hacen lo hacen sólo para husmear al cadaver, como hacen los buitres y las aves carroñeras

Cuando llegas por las mañanas lo percibes claramente. Hay una ligera neblina desde el valle de atrás. Esa neblina parece cubirlo todo. Y es cuando algunas veces me he percatado de la imagen irreal del escenario. Se disimula el vacio gracias a la extraña labor de esa neblina. Pero si uno se parase a contemplar toda la instalación entonces se percataría de que esto realmente es el escenario de pelicula de terror. Los comerciales, los técnicos, los ejecutivos, todos... somos ectoplasmas. Imagenes difusas de lo que un día fuimos o creimos ser dentro de este circo desorganizado, con enanos crecidos y leones sin dientes. Somos ectoplasmas de tiempos mejores. Somos un recuerdo, que permanece inmutable dentro de un balance contable, que espera la sentencia de un administrador judicial. Somos el boceto o el bosquejo del dibujo de empresa que deberíamos de ser. Aparecemos demasiado desdibujados y poco definidos... Por eso digo que somos ectoplasmas de un tiempo mejor. Fantasmas de un tiempo que ya se fue. Pero estamos aquí para recordarlo.

sábado, 26 de junio de 2010

Flujo Contínuo

 

Even flow, thoughts arrive like butterflies
Oh, he don't know so he chases them away-yeah
Oh, someday yet he'll begin his life again
Oh, whispering hands gently lead him away
Him away, him away

 

 

 

 

Even flow… Pearl Jam..

 

Flujo contínuo, los pensamientos llegan como mariposas. Me siento bien. Floto entre las ondas. Espero que llegue la siguiente, y me deslizo rápido, sintiendo la fuerza, y allí esta, el flujo contínuo metido dentro de una ola, esa sensación única de dejarse llevar, de llevarte hasta la orilla desde la ingravidez del mar. Y sale hacia adelante hasta la tierra.

 

Es lo mas cercano que estás de volar. Volar, Amo las olas del mar. Son parte de mi. Porque en el fondo somos el mar. Nacemos del mar y acabamos en el mar. Flujo contínuo, Como el aire del viento. Flujo contínuo. Varado en la tierra estoy y me espera el tiempo de volver a sumergirme. Espero el mar. Aguardo al mar. Y pronto estaré allí metido, en medio del flujo contínuo de las ondas.

lunes, 21 de junio de 2010

Promesa del Sur

 

 

Se aventura en el aire la promesa del verano entrante. Ire viene con buenas noticias. Con excelentes noticias. El sur deja de ser una utopia y se presenta como una promesa nueva, una nuevo tiempo. Un nuevo viaje. Viajar de nuevo. Escenario nuevo en la retina. Desplazamiento sobre nuestra rutina. Las frases se vuelve verso. Se describe el alma con el salto de una breve alegria, ahora que apenas las degustamos. Y el alma se vuelve inquieta. Inquieta nuevamente.

Por fin el viaje. Adiós,

adiós. Que me voy2719817954_ba47bcf60e Atardecer sobre Cádiz_x. Que ya no estoy. Se promete Cadiz, se insinúa. Y pro fin, aunque sea rápido, iré hasta mi añorada andalucía. A ver, a ver si finalmente las cosas funcionan y por fin el alma se recrea en el escenario anhelado. Me prometen el sur… y el alma baila… me siento herido de felicidad… ¡Cuanto tiempo sin sentirse así! El alma danza en la alegria inherente a sentir un nuevo proyecto. Que se acabe este tiempo de tristezas concatenadas. Que venga por fin la alegria. Por fin me espera el Sur.

jueves, 17 de junio de 2010

Más Allá

Más allá de todo esto
quedará un tiempo perfecto
No recordaré la pena
Ni el dolor, ni la condena
Ni el hastío, ni el odio
ni todo lo sombrío.
 
Más allá de todo esto
Seremos cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas
después del amor.
 
Más allá de todo esto
En el mar profundo sueño
donde lo triste no existe
donde todo es lo correcto.
 
Más allá, amor mio
me esperan todos los mios
Más allá de nuestros huesos
de nuestra vida, de nuestro tiempo
Allí esperan, allí dentro.
 
 

miércoles, 16 de junio de 2010

Enredado entre tus brazos, mar adentro.

 

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
‘más adentro’, ‘más adentro’
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
 
RAMON SAMPEDRO

2835084404_947188155a Mar Adentro ..._x

Cierro los ojos y el alma se va, se marcha más allá de esta vitrina. Los coches se quedan aquí, se queda el calor, los comentarios capciosos,, la tensión, el ambiente enrarecido, el aroma corrompido del abrillantador de neumáticos, el movimiento de las banderolas. Cierro los ojos. Salgo corriendo mentalmente. El interior vuela en un tiempo libre. Hay un fogonazo de luz. Resuena en el oído Manolo García diciendo que sobre los tejados se esconde la tarde como el humo de un cigarro que fuma Carlos Gardel.

   y un dulce licor le hiere, salvaje. Y me veo en una playa, sentado en una tosca mesa de madera marina, Y veo a mis dos niñas, corriendo por la arena, mientras un sol rojizo se desangra sobre el mediterráneo.

Ensueño una playa andaluza desierta, ensueño los cuatro pies pequeñitos haciendo huellas sobre la arena mientras bebo agua helada. Y me ensalzo con ellas, y como dijo un poeta moribundo me enredo entre sus brazos y sus cabellos Son mis niñas, son ellas dos, mis dos pedazos, mis dos trozos. Cierro los ojos y el alma se va, esperando ese momento. Y sé que estoy vivo, y sé que puedo estar un día muerto. Y en ese instante solo tendré un deseo: perderme enredado entre sus brazos, mar adentro.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La falta de Decencia

Pido disculpas. Lo hago por anticipado y lo hago por si alguien desde fuera de mi país lee esta anotación. Lo hago por si alguien desde el sahara occidental o por si alguno de mis compatriotas destinados en el océano índico pueden llegar a leer esto que escribo. Pido disculpas, por ser mi responsabilidad última -que no única- la de tener unos gobernantes tan soberanamente ineficaces, abiertamente cobardes y bastante sinvergüenzas.

Pido disculpas como ciudadano de a pie por poner en el poder a unos señores que se han olvidado muy intencionadamente, y en aras de "intereses mayores" la condena de los brutales ataques del Aaiun. La pandilla de mamotretos inútiles que tenemos ocupando cargos ministeriales parece ser que se han dejado en casa la decencia y lo han suplido por una enorme cantidad de "diplomacia útil" que no entiende de asesinatos, que no entiende de extorsión, que no entiende de fascismo y totalitarismo. Parece ser que después de cargarse a unos cuantos saharauis de una manera absolutamente brutal, el gobierno de marruecos, con su fascista y totalitario rey a la cabeza puede frotarse las manos puesto que nuestra ministra de exteriores dice no poseer pruebas documentales de dicha matanza. Eso lo dice con tres periodistas españoles testigos de excepción y con las grabaciones de la brutal entrada del ejercito en el campamento recién emitidas en las televisiones de medio mundo. HAce falta tener una desfachatez muy grande y tener una catadura moral muy extraña para poder decir eso y dormir tranquilo.

El problema de Marruecos es nuestro. Nosotros dejamos en el 75 a los Saharauis abandonados a su suerte. Los dejamos morir en el desierto, sin patria, sin tierra y sin estado, a la completa merced de otro estado subyugante como era Marruecos. Desde entonces ese problema ha estado ahí, sin duda alguna, enterrado por dos de las partes en cuestión, mientras la tercera, la más débil, se desgañitaba clamado la justicia pendiente. Y lo hemos hecho gracias a diferentes generaciones de políticos que siempre han mirado a corta distancia, pensando que ojalá no les estallase el problema durante su mandato, y que el próximo que venga ya le endilgaremos el marrón. 

Marruecos es nuestro "incomodo vecino del sur". Como ese vecino de la comunidad que no toleramos demasiado pero que tenemos que aguantar porque es el que ha tocado como presidente. Nos vende la moto de la defensa de Europa, es un estado frontera. Un estado donde la corrupción anda a sus anchas. Asustan más los islamistas, los integristas, los talibanes. Y en aras de todo eso nos hemos dejado toda la decencia en casa.  No es de recibo esa segunda velociad en nuestra politiica. España debería en esta década solucionar el tema del pueblo Saharaui. Es un deber moral e histórico.

 

 

domingo, 4 de abril de 2010

Requiem por los corazones podridos

Ella hace un puzzle. La observo, mientras disfruta de un té. La mesa tiene esparcidas alrededor cientos y cientos de piezas del juego. Yo mientras, describo torpemente la escena, escribiendo párrafos inconclusos y de dificil entendimiento incluso para mi. Se le nota cansada, un poco somnolienta. A mi se me percibe aislado, silencioso, observador. Reposa la cara en las manos. Busca, encuentra.... situa con precisión la pieza en el conjunto y posteriormente compara con la mirada el resultado global. Yo mientras, sigo aquí esperando un rato. Dejando pasar el hastío de esta tarde de primavera, cuajada de lluva. Afuera un pájaro tímido parece animarse a cantar. No deja de ser una canción tímida y escueta, matizada por pequeñas ráfagas de viento y de tanto en tanto por el sonido de una gotera. El ático está tranquilo y silencioso, solo rota la calma por la pulsación de los dedos por la superficie del teclado. Podría ser una tarde aburrida, pues parte de los párpados parecen caerse despacio hacia el dormir. Un suspiro al aire. La calma. Por fin, me digo, encuentro la calma.

Por dentro me viene una canción. Y esa canción dice que hay un tiempo para todo y para todos. Por eso hoy, creo que finalmente hemos olvidado. Hemos olvidado que nos traicionaron, que nos vendieron, que nos mintieron, que nos engañaron. Hoy hay paz. Una ansiada paz.  Hoy dejamos por fin atrás a aquel corazón que un día fue uno más de nuestra casa. Yo no tengo tristezas ni empatías hacia el. La indiferencia se ha vuelto mi amiga. Como dijo Roger Waters en alguna canción: Me he vuelto confortablemente insensible. No me duele nada. No me interesa nada. Somos libres.

Por eso, a todos esos que un dia nos engañaron y que poblaron nuestra vida les ha llegado su requiem. Requiem por los corazones podridos, traidores, manipuladores y vendidos.

Mientras tanto esperamos verlos pasar. Para que sepan que todavía nos acordamos de ellos y de sus acciones. Mientras todo va muy bien, porque finalmente sabrán que ya no nos importan. La tarde dará paso a una mañana preciosa de primavera. El olvido avanza. Ojalá hiciese lo mismo el perdón

miércoles, 17 de marzo de 2010

La sonrisa de la luna

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Prefacio

Parte de lo que voy a relatar es estrictamente verdad.  Y otra parte es simplemente mi perspectiva. Por razones obvias he cambiado los nombres de alguno de los personajes, otros dejado con su nomenclatura original. Debe entenderse por qué hago esto. Muchos de ellos todavía forman parte de mi vida, de una manera u otra. Otros lamentablemente se han ido allí a son parte del pasado que no querría que ninguna de estas líneas pudiese entristecen mostrando una época que ya ha quedado atrás, o simplemente vulnerase su intimidad. No tenemos derecho sobre pasado las personas, por mucho  que los escritores, o los aficionados escribir, pensemos que nuestras vivencias pueden ser prostituidas en cualquier tipo de relato. Es cierto que nuestro pasado nos pertenece pero ¿nos pertenece a las vivencias de los demás? Creo que no. No siempre tenemos derecho a contar lo que nos dé la gana, de ahí ese prefacio que ahora escribo.

A algunos de los personajes que desfilarán por aquí pueden parecer graciosos, patéticos, y reales, entrañables, sofisticados o absurdos … Pero son reales. Son reales como la vida.

“La sonrisa de la Luna” busca precisamente provocar eso, provocar una pequeña sonrisa dentro del recuerdo de unas vivencias que muchas veces podrían considerarse absurdas o cuando menos extrañas.  Como es extraordinaria y extraña la propia juventud de las personas. La mía no menos que la de nadie. Insisto una vez más que parte de los personajes aparecen con su nomenclatura completamente cambiada más por respeto hacia ellos mismos que por una necesidad del autor. Espero que me perdonen la licencia. Para ellos está dedicado este relato porque ellos forman parte del mismo y son sus protagonistas. Del primero al último.

¿El por que el título de la sonrisa de la luna? Sencillo. Gran parte de las vivencias que ahora narró han sucedido de noche porque era de noche, y como muchas las anécdotas que voy a contar son graciosas suponemos que incluso a la luna le sacamos de vez en cuando alguna sonrisa. Seguramente no sin motivo. Estoy también completamente seguro de que alguna vez le sacamos una carcajada. Sobre todo cuando uno lo contempla con la perspectiva que da el tiempo.

Prepárese pues para volver atrás el tiempo, a cierta noche de verano de 1994… En esa noche precisamente la luna aprendió a sonreír.

viernes, 5 de marzo de 2010

Este barco de locos

Me vienen a la memoria  una canción. Una canción que escuche cuando tenía veintipocos años, sentado en una playa en la isla de Arosa, mientras la madrugada destilaba sobre la marea y una luna grande como un queso iluminaba el cielo. Me sucedió el otro día volviendo de lejano lugar, perdido en el norte, un pequeño pueblo de la costa da morte donde uno de nuestros corazones favoritos sufría en silencio la pérdida de un ser querido. Uno no puede dejar de hacerse preguntas cuando vive  determinado tipo de situaciones, como si esas situaciones estuviesen anteriormente permaneciesen ocultas el cerebro sin ningún tipo de explicación aparente, y llegado el momento saliesen a flote.

 

Aprendí con los años que la vida siempre te otorga oportunidades para todo. Miro sobre el hombro del encuentro y me encuentro un poco mayor;  como dice la gente del mundo de la moto " un poco pasado de vueltas “ Empiezo a notar cierto peso en los años aunque todavía me considero joven. Con los años quizá esté ganando perspectiva y miro  las cosas de una manera diferente y creo honestamente que me he hecho un  poco más sabio sobre todo después de mis vivencias,  tanto para las buenas como para las malas. Otros que podrían haber sido sabios no llegaron nunca ello, como mi amigo julio,, mi buen amigo Jaime, como tantos otros … La vida les arrebató su propio tiempo.

 

Los años te hacen sabio. Si tuviese que definir la sabiduría diría que es la capacidad de no cometer l errores pasados y cometidos en una experiencia anterior. Entonces definitivamente me hago viejo, y me estoy dando cuenta de ello poco a poco. La luna brillaba alta sobre el cielo limpio en aquel pueblo de la costa da morte. Aquella situación volvió clara a mi mente,  escuchando aquella canción en una playa solitaria de la isla de Arosa volvió nuevamente. En aquel momento lo dije, destilando lágrimas amargas que cayeron en la arena.  Y lo digo hoy, con el alma chica y desordenada en el interior.  Maldita sea, la vida es un asqueroso barco lleno de locos. Estamos todos locos. Vivimos eventualmente, no sabemos dónde vamos, no sabemos nuestro destino ni sabemos si llegaremos o quedaremos embarrancados en  una playa, o si por el contrario se nos hunde el puñetero navío. La vida es un diorama cruel, un escenario escaso sin actores, sin obra para representar, sin público. Amamos mientras podemos, y siempre perdemos a quienes amamos; de una manera o de otra, pero los perdemos. La vida transforma la amistad en indiferencia, el recuerdo en olvido, el amor lo transforma en odio, los ojos que un día amamos son los que luego no queremos volver a ver. Todos juntos vamos en este barco, buscando un puerto que no  existe, surcando un mar impenetrable e  infinito, poniendo las velas hacia el sol sabiendo que la noche llegará algún día. Todos juntos, todos. Sorteamos el mar de la existencia en este barco de locos. Lo supe cuando tenía veintipocos años. Y el otro día en ese pueblo del norte, herido en la costa da morte los récorde nuevamente. Es curioso: en la costa da morte recordé el significado de la vida. La vida es tenerlo todo y en cierta forma perderlo todo.

La visión del cuadro

Entró. Su mirada quedó presa en el cuadro. La enorme sala blanca y la gente alrededor se desvanecieron por un instante, fundiéndose con el lugar. " me siento bien”, se dijo, ahora soy yo. Pero dentro de él nació un sentimiento, se fue haciendo más grande, enorme, gigantesco, empezando a presionar la garganta. La boca del estómago, también ligeramente  revuelto, le devolvió aquella familiar sensación. Aquello no era su sitio. No entendía de pintura, podía apreciar el trabajo del artista, mezclando los colores y buscando nuevas tonalidades sobre la madera. Apreciaba el trabajo y entendió la dificultad para conseguir que los tonos tuviesen aquella reforma y aquella perspectiva. La sensación de no entender nada sin embargo le envolvía. En ese momento se sintió solo, desamparado, deambulando en un mundo que no era el suyo,  un mundo demasiado infiel, un mundo demasiado iluminado, un espacio demasiado reconocible. Estaba fuera de lugar, entendía el trabajo del artista, pero no entendía el cuadro. No entendía su significado, no sabía que decía, no despertaba más sentimientos que la valoración de la obra realizada por el artista. Pero no le llegaba el mensaje. La belleza de la obra se habra desvanecido. Entonces se sintió en soledad. Extremadamente sólo. Engañado. Y se preguntó si alguno de los muchos que acudían a la exposición le pasaría lo mismo que a el. La visión del cuadro le recordó que aquél no era su mundo, sino que simplemente era un turista accidental. Las formas de la pintura eran letras inconexas  incapaz de formar un mensaje dentro de su cabeza. Al reducir la gente reía,  elogiaban las piezas, expresaron su parecer sobre ellas y sobre el autor. Pero él estaba perdido, absorto en sus pensamientos. Una tímida lágrima sobre la mejilla le hizo recordar que también estaba triste. No entendía la belleza y eso le hacía sufrir. Somos de mundos diferentes. Se dijo, pero es un escaso consuelo. La soledad le había podrido el alma. Nunca entendería aquel cuadro nunca entendería que quería decir el autor. Toda aquella belleza le estaba vetada. . Y él lo sabía.

jueves, 4 de marzo de 2010

El chiste malo.

España es el país que más tarde abandonará la crisis económica dentro de la zona euro podemos intentar echar la culpa de todo eso a múltiples factores: la situación del mercado internacional del crédito, la caída estrepitosa del consumo , la de confianza de los inversores internacionales en el país, o incluso si se permite la frivolidad, la extraña conjunción astral que ahora mismo reina dentro de la astrología que directamente nos afecta.

El problema en sí mismo no es que esto sea real o no sea real. El problema es que todo esto puede ser una enorme sarta de excusas para no querer ver un escenario que tenemos delante y que es claro y evidente. Tenemos la crisis económica que tenemos por ser como somos. Por nuestra manera de ser, por nuestra manera de hacer las cosas, por nuestra extraña y única manera de ver y entender los negocios. Y esa es la única realidad que tenemos. Y esa es la única causa primera de toda la crisis al menos en lo que se refiere a nuestro Pais:

El perfil del empresario español es un perfil extremadamente bajo. Es un perfil tan pequeño como ridículo, y que desde luego es considerado el peor empresario europeo. Es un empresario que arriesga poco, que invierte poco, que crea muy poco empleo y el empleo que crea es de una bajísima calidad. Es un empresario que sólo cree que un modelo de negocio que le pueda reportar beneficios en grandes cantidades y en muy poco espacio de tiempo. No cree en acción social, no cree en las inversiones de riesgo, no externalizar servicios a otros países, explota con jornadas intensivas y abusivas y sueldos bajos por norma general y atiborra de horas extras y generalmente mal pagadas al resto del personal que tiene a su cargo pero no crea más puestos de trabajo cuando las condiciones de producción lo exigen.

Si luego ampliamos esta valoración de los empresarios a cada uno de los empresarios que según la comunidad autónoma la que pertenecen, podríamos incluso decir que empresario español es un empresario de un perfil completamente raso. Y por añadidura podríamos decir que el empresario gallego su perfil están extremadamente bajo que hasta huele a pies. Por lo tanto la crisis económica en España es hablar de crisis empresarial. Es hablar de crisis en el modelo de empresario, de sus maneras, de sus formas y del modus operandi de los mismos.

La clase empresarial español ha obtenido unos beneficios netos del 67% en los últimos diez años. Incluso en este año de crisis tan absolutamente el primer marco de este país ha ganado casi 30000 millones de euros netos después de impuestos. ¿o es el momento de plantearnos sin nuestro tejido productivo está correctamente gestionado? ¿cuál es la imagen que tenemos del empresario, cuál es la imagen real del propio empresario? Ahora que los beneficios han reducido o incluso se han extinguido la mayor parte de los empresarios este Pais se echan las manos a la cabeza. Este país no fabrica nada, sólo millones y millones de parados de larga y corta duración.

Hemos pasado los últimos diez años en nuestra prosperidad fundamentándola un modelo económico extremadamente especulativo. Aquí el gran negocio de la comprar un terreno a un precio X, posteriormente edificar a un precio Y, para finalmente revender a un precio Z, que generalmente solía ser X más y por cinco. En eso se ha fundamentado durante la última década la economía de este país. Nos hemos robado en nosotros mismos durante diez años y ahora que el grifo de el crédito está completamente agotado nos echamos las manos a la cabeza y decimos lo mal que está todo. Tenemos un estado en depresión, en un proceso de avaricia absolutamente injustificable a la banca, al ciudadano medio aterrorizado entre la falta de perspectiva y el pánico al despido. Es cierto: somos un país idiota. Nos hemos caníbalizado, nos hemos arruinado, nos hemos destruido nosotros. Y ahora con un par de anuncios en televisión queremos solucionarlo. Si no fuera un tema tan serio hasta parecería un chiste. El chiste malo, de los que apenas logra arrancar una leve, muy leve, sonrisa. Mas por piedad que por otra cosa.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Indefiniciones

Hay cientos de debates estériles que pueblan la vida política. Los políticos son así : necesarios a veces y otras muchísimas veces totalmente insoportables. Lo cual también nos da la medida exacta de la clase política española. Rosa Díez es una política profesional. Con todo lo bueno y con todo lo malo de la afirmación.  El que rosa Díez venga a captar votos es lógico dentro del juego político lo que ya no es s tan lógico es a desmedida torpeza  por la cual  que es incapaz de salir de determinadas situaciones, y eso nos da una exacta medida del politico en si: bastante mediocre.

 

Puede que los gallegos no los definamos, o al menos no a las claras. Que nadie piense que eso es un defecto, sino más bien una virtuosa capacidad y más  teniendo en cuenta los tiempos que corren.  Quizá rosa Díez –la pequeña enfant terrible de la politica española- tenga mucho que preguntarse a sí misma sobre definiciones o indefiniciones. Políticamente a lDíez no la veo definida. Nos ha demostrado que es un ser camaleónico y una  persona que se amolda cualquier situación, tiene una tiples colores políticos pero como unica una  misma variable: el beneficio propio.

 

Por lo tanto  voy a ejercer de gallego y no voy a decir claramente lo que opino de ella. Señora Rosa Díez: voy a demostrarle que no me defino y por lo tanto no se si decirle si es usted  mezquina o simplemente imbécil. en todo caso espero que con este artículo tenga usted claro en su cerebro que el estereotipo es algo tan injusto como peligroso. No es que los gallegos no nos definamos, es que simplemente manejamos más variables de las que ud. tiene su limitada experiencia.

 

Cordialmente, un gallego orgulloso

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ratones de azúcar bajo la lluvia.

 

 

Afuera la vida sigue un curso extraño. Los días pasan serenos, azules a veces, sinceros y yo aquí esperando el transcurrir de las horas.

Ayer fui con mi corazón pequeñito a pasear en la alameda. Necesitaba un tiempo con ella, necesitaba un rato escuchar su corazón, sus pequeños latidos, su enorme capacidad de vida. Parame a contemplar con el alma en jirones esos ojos enormes, esos miradores del mundo. Ella me da ilusión y fuerza. Se rie pese al frío. Me rio con ella mientras tomamos un café juntos. Sonrisas sin malicia, llenas de inocente ternura y mientras ciscamos la papila de frutas por doquier.  La gente al pasar me mira. Miradme si quereís, digo. LA felicidad es un extraño virus, una extraña enfermedad que de vez en cuando se contagia incluso a los que no quieren sentir su efecto. La felicidad está en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles, en las tardes de invierno conjuntamente con tu hija, con tus cosas, con tus pensamientos, en los paseos, en los caminos trillados mil veces. La felicidad está en todas partes, me digo. 

Y el sol brillaba ya bajo, destilando colores naranjas pálidos, y se reflejaba en la enorme fachada de la catedral. Paula me mira y yo la miro. Y luego sonrie, como siempre. Yo que fui como un ratón de azúcar bajo la lluvia, que se deshacía en la tristeza a las primeras de cambio no puede tener mejor sanación. La vida me lo ha dado todo. Tengo prácticamente todo. Sin duda alguna en la tarde de ayer fui enormemente feliz. Quiero vivir, me digo. Necesito vivir.

 

Nada me da tanto en la vida como ellas.

For when it comes right down to it there's no use trying to pretend
For when it gets right down to it there's no one really left to blame
Blame it on me, you can blame it on me
We're just sugar mice in the rain

Sugar Mice

-Mariilion-

viernes, 29 de enero de 2010

Desentendimiento


Anoche me acerqué nuevamente a los libros. Yo estaba solo, perdido, reconfortado en la soledad de este cuarto desde donde ahora escribo. Y me encontré bien, relajado y extraño. Abrí uno de esos tomos favoritos míos. Uno de los artículos que publicaba -quizá lo escogí al azar, acaso me llevó mi subconsciente a toparme nuevamente con él- se titulaba "Desentenderse".No pudo haber sido más clarificador. Ultimamente no hago más que desentenderme de cosas.


Primero fue el trabajo. Me desentendí de ser una máquina de trabajar, pasando más de once horas diarias metido dentro de un despacho y aguantando  unas cosas y otras. Me harté de ser alguien que no soy. Me perdía todo lo que realmente me interesaba en la vida. Quemé mas horas de las que debía en aquel despacho y en aquella ocupación. Por eso el trabajo se desentendió de mi. Tardé meses en desentenderme yo de él. Me perseguía hasta en sueños, en sitios, en lugares. Se volvió una especie de obsesión, cuando el teléfono sonaba, o cuando dejaba de sonar. Pero ya no sucede. Me olvidé de él. Y fui feliz haciéndolo.


También me desentiendo de las malas amistades, de los comentarios a deshora que hacen, de su vida que antes era parte de la nuestra. Me da absolutamente igual qué digan y cuando lo digan. Mi vida empieza hoy. Nuestra nueva vida empieza ahora. Suerte para ellos. Ya no necesitamos su presencia. Ya somos libres. Vivimos sin ti. Nos desentendemos de tí, como uno se desentiende de lo que le sobra, de lo que es accesorio, de loque no precisa, de lo que no entiende ni quiere entender.



Pronto habrá un nuevo viaje, una nueva sonrisa, una nueva etapa. Por eso, ahora, dejamos equipaje en el camino. No necesitamos nada. Nos desentendemos. Salimos de aquí, del tiempo oscuro, para vivir. Desentendidamente, claro está.


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martes, 26 de enero de 2010

El corazón es un León que acecha en las espigas.

Durante tres días he visto nevar. Afuera el momento era dulce e insólito. Dentro, el momento era extraño. Hoy ha salido el sol, y apenas ha calentado. El invierno, como decía Yazoo, en cierta forma mata.


El hecho de escribir, es un hecho reflexivo. Me gustan estos momentos, en los cuales estoy solo yo, con mis pensamientos. La casa está tranquila. Todo es silencio. Planifico el día siguiente de una manera más o menos mental. Que haré que no haré. El halógeno proyecta una luz amarillenta sobre el escritorio nuevo. No hay vida más allá de las ventanas. Todo fluye. la calle se desdibuja fuera, en medio de una madrugada helada. Soy yo, estoy yo. Aquí, en mi torre solitaria, alejado, en el extrarradio. Y la sensación de paz es estimulante.

Paz, era eso, eso que me faltaba. Paz, eso que añoraba. La tengo dentro. Y sé que mi corazón está aquí, deambulando en alguna parte, en medio de estos cambios, en medio de mis incertidumbres. Mi seguridad se ha ido deshaciendo como un cubito de hielo en un vaso lleno de bourbon.  Abandonado por muchos de los que ame. Abandonado por muchísimos de los que ayudé en un determinado momento de la vida. No me importa. Sé quien soy y porqué estoy aquí. Estan ellas, mi familia, mis trozos de mi. Que nadie lo dude. El corazón es un León que acecha en las espigas. Espero la luz de un nuevo día, el sol de un nuevo verano.  Que nadie toque a la manada. Acecho entre las sombras.

jueves, 7 de enero de 2010

Noche helada de Reyes

Tengo esos momentos. Aparecen y desaparecen. Esta noche, por ejemplo. Dia de Reyes, la noche había caído y pasando con el coche por el extremo de la ría, en Arcade, las luces tímidas de Vilaboa me reconfortaron. Fue un instante, un lapso. El alma parecía querer quedarse en la noche gélida. El coche quería detenerse, disfrutar del frio y del paisaje de alrededor. Arcade guarda alguna de las almas que más quiero. Esta Yago, mi tierno Yago. Mi bruto corazón. El hermano adoptado, sus niños, su Pilar. Y está tan a mano, tan cerca, tan dentro de uno... como el helado paisaje de un dia de reyes. Que sé que lo tengo dentro, como a Victor, ese extraño ser que un dia se metió dentro de mi vida para siempre, cwmo si siempre nos hubiésemos conocido, como si siempre hubiésemos hablado desde pequeños. El amigo de la infancia que encontré en las doradas épocas de juventud. Vino y Rosas por doquier, conjuntamente con traición y lágrimas. Bohemios absurdos somos en una época en la que no hay nómadas.  Me hielo por dentro y me abraso de calor. La suerte que tengo, me digo algunas veces, de que haya gente como ellos por la vida. Y que me aguanten como me aguantan  siempre. El tiempo en ellos no pasa. Son eternos. En estos tiempos, amar a un amigo es arriesgarse. Pero es un riesgo que asumo, aunque la perspectiva sea poco halagueña según la experiencia de cada uno.

Por eso ahora, en cama, con los pies calientes, con un trozo de roscón de reyes haciendo la digestión, sigo pensando en ellos. Y en el escenario que los contiene. Su pueblecito -ya no tan pueblo- sus  barquitos pequeños en el agua, San Simón como helado testigo, cápsula del tiempo incólume de una época pasada. Y pienso en ellos porque es mi mudo homenaje a quienes somos y a quienes fuimos y qué fue lo que nos unió. Quien más quiero, duerme. El momento me llena de paz. Ojalá mis dos viejos amigos lean estas lineas y compartan el sentimiento conmigo. En ese pequeño pueblo al fondo de la ría. Ese lugar que ellos llaman hogar.