C O R D U R A

Cordura:Estado psíquico de la persona que tiene la mente sana y no padece ningún trastorno o enfermedad mental.

I N S T A N T E

Instante: Período de tiempo muy breve, casi imperceptible.

UN BREVE INSTANTE DE CORDURA

Un paseo de la mano de la introspección y la reflexión sobre la locura de la vida moderna.

oTrOs lO dIcEN

Do you still believe in fairy tales, in battlements of shining castles, Safe from the dragons that lie beneath the hill?

La Bitácora personal...

De un soñador de Bits en Pijama

sábado, 24 de diciembre de 2016

Héroes

Permítanme aprovechar el dia y el momento. Vispera de nochebuena, tarde gris y casi devenida en noche. Santiago fresco de antesala de invierno. Llevaba ya unos días pensando en esta entrada del blog. Y finalmente el tiempo – siempre escaso – se me ha echado encima. No tengo demasiado fácil tener espacios para escribir, y como se dice por ahí ‘esta vez el toro me ha cogido’.  Sobra un poco la disculpa pero quiero ponerla, por si acaso. Por eso llego hasta la nochebuena. La casualidad no existe:  no me parece dia más adecuado que éste  para escribir lo que hoy quiero decir.

No sé si es por la edad, o por los niños, pero llevo meses sintiéndome algo nostálgico de mi propia infancia. La infancia es el lugar donde uno siempre vuelve. Y yo vuelvo todos los días un ratito gracias a los niños. Tengo suerte. Diego crece a toda máquina y Paula también. Demandan tiempo, demandan afecto, cuidado, cariño. Además demandan que hagas cosas con ellos, que los tengas incluidos, presentes y copartícipes de tu vida. Que son protagonistas. Que lo quieren ser. Un niño necesita sentirse parte de la vida de un mayor. Un niño necesita saber que és una parte importante de la vida de alguien. Sentirse el protagonista de una película propia, que es la vida. Una vida que derrocha fuerza, que tiene todo por delante.

… y de ahí mi nostalgia sobre mi propia niñez.

Reconozco la suerte de haber tenido a gente que me hizo sentirme protagonista de mil aventuras y hazañas en la vida. Gente que convertía una mañana de Sábado o Domingo en un hecho  insólito, en un acontecimiento, en un lugar que ahora guardo en la memoria lleno de color y de sensaciones únicas. Tuve mucha suerte. Yo tuve a los mejores entrenadores de futbol del mundo. A los mejores piratas para las mejores aventuras. A los mejores organizadores de actividades extraescolares del mundo occidental. A gente que convertía una acampada en algo increíble, que convertía una excursión a Playa América en un recuerdo imborrable, o hacer un magosto en Liñares en el acontecimiento social del año; o incluso que escaparte el Domingo a Meira fuese como el viaje al lugar más exótico del mundo y lograban  convertir el buceo en una pasión dentro de las aventuras de unos niños de una docena de años. También lograron  que una camiseta celeste y un escudo  se haya convertido en una bendita maldición a lo largo de toda mi vida


un hecho insólito, en un acontecimiento, en un lugar que ahora guardo en la memoria lleno de color y de sensaciones únicas.
Fueron únicos.  Unicos para mi vida. Y estoy seguro que para la de otros que andan por estos mundos de Dios y que en determinado momento fueron mis cómplices de aventuras.
Y todo esto me vino heredado la semana pasada. Ruth hablaba de su viaje a los Estados Unidos. Tarde de domingo anterior. Café de Chitty suave. Galletas. Hablaba de la visión de los norteamericanos de sus héroes, los policías, los bomberos… Esa visión global del héroe como elemento de idolatración, veneración y respeto.  Si, quizá sea un tema muy propio de los pueblos en general. Puesto que todos necesitamos héroes a nivel colectivo. Alguien que nos salve la vida en un determinado momento.

Y la vida puede salvarse de multiples maneras. Por eso yo hoy quería escribirles a mis héroes.. Queria escribir a Josechu, a Ricoy, a Toñin, a Celso y Roberto – allí donde estén – y darles, sobre todo,  las gracias. Gracias por haberme convertido en quien soy. Gracias por haberme dado estos recuerdos tan hermosos para toda mi vida. Que no sabéis lo bonitos que son y no sabéis todo lo que me han llenado desde siempre.  Gracias por haber hecho que mi infancia, que parecía condenada a lo anodino e intrascendente, se haya llenado de estos momentos tan coloreados y coloristas.  Y gracias, porque en el ejemplo que vosotros me disteis, iba la motivación para intentar ser el mejor padre posible para mis hijos, y el mejor tio del mundo para mis sobrinos. Gracias, porque sois mis héroes.    Porque ser un héroe no es fácil, ni sencillo.  Y porque salvarle la vida a un niño a base de hacerle sentir protagonista de la aventura de la vida, y crearle todas las aventuras de bolsillo para toda su existencia, se me antoja toda una hazaña.

Y esos bolsillos no me los vaciarán jamás.




martes, 13 de diciembre de 2016

Sobre el oscuro abismo del Vacio.





Veo una mirada fria y gris desencantada. Y algo dentro algo, dentro, si aquí dentro tiene una angustia palpitante y desenfrenada.  Me cuesta verla reir en los últimos tiempos.No le sale. A mi me cuesta. Pero no me rindo. Cuando rie, es como una mañana de verano que se lleva una borrasca pertinaz. El sol sale. Todo está en su sitio. Y brilla. Brilla como pocas veces brillan las cosas. Y todo se vuelve de color cinemascope.  Durante el instante de la sonrisa, el alma se relaja y me hace creer en que todo en la vida es posible.

Un dia le canté a su mirada. Su mirada que me prende  tanto y tanto el alma. Su mirada cuando no era triste, cuando no hablaba solo de las penurias del trabajo, de las injusticias de la vida, de las rutinas y las urgencias. Cuando hablaba de planes, de proyectos. La mirada que traía el mar a casa. La mirada de la niña linda embarazada, de los sueños viables y nunca perdidos. Sherezade, clava en mi su pupila, que no es azul.




Y yo, por qué no decirlo, no supe verlo. Embargado en el mar de mis angustias, en el desvario de mis naufragios, en los asesinatos de las rutinas constantes y agobiantes. Pero aqui dentro se me descerraja el alma, aquí dentro la busco, aquí dentro le digo ' vuelve, vuelve a casa '

Y este vacío negro y absurdo que me absorbe se me come las palabras. Sobre el vacío que nos envuelve y nos sepaera.

Vuelve a casa, corazón. Somos la flor de tu alma. La luz de tu llama. El motivo de vivir. Vuelve a casa y hagámosla alegre, con colores vivos, con el sol entrando por la ventana. Vuelve a casa, quédate con nosotros.

Porque eres la flor de la llama. Y en ti, solo en ti, yo ardo. ...  para siempre.



sábado, 11 de junio de 2016

Con el alma a Jirones


Los veo bajar a los dos las escaleras. Siempre llegamos justos de tiempo, y siempre con el sonido del timbre demasiado cercano.  A veces los veo bajar, cogidos de la mano, con su cálida inocencia y su impresionante bondad por bandera. Se despiden siempre con un beso. No importa si nos hemos enfadado antes en casa por salir tarde, o por el tráfico o por otra razón. Siempre hay beso para el tio y para papá.

Y luego, como en la canción, se van.. entran con el maldito timbre encima de nuestra conversación, con el recuerdo del beso en la mejilla. Y percibo que el tiempo se me escapa y que la vida se me escapa un tanto con ellos, por esas escaleras.



Me callo y no digo nada. Intento amarrar la visión de la mochilita verde a la espalda, dando botes, con la mano en el aire, mientras la otra amarra fuerte a Daniel, para que baje las escaleras. Estoy muy orgulloso de ella, la amo con auténtico desequilibrio., me parece el mejor milagro que cometí en la vida. Mi mejor locura, mi mejor acto, mi pincelada maestra sobre el lienzo extraño de la existencia.

 Y de él también, porque es un niño aterradoramente bueno, lleno de ternura, de magia, de formalidad. .Tiene una mirada perfecta, llena de vida y de la enorme sabiduría de la bondad.

Los quiero tanto a veces, que se me rompe por dentro el alma como una sabana vieja hecha jirones por las garras de este sentimiento.

No me faltéis nunca.

Sin vosotros, vivir es imposible.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

El Extraño Sueño De Las Lagartijas



Afuera llueve suave entre nubes blancas
el sol quiere colarse entre las ventanas
sueño con las noches, y con tu sonrisa
mientras duermen su sueño de inverno
...esperando
[ las lagartijas

Los coches pasan a lo lejos en la autopista
todos esos hombres tienen tanta parisa
y yo aquí esperando, lentamente eterno
como los lloros, como los lamentos.


Y está tan hermosa la mañana
tan hermosa
tan blanca, tan lmpia
tan llena de vida,
y alegria.


Y sigo despacio pisando el teclado
Las cifras vuelan en la pantalla jugando
una logica sigue, y luego otra, y caen en su propio peso
[las horas

Afuera la tarde , tan despacio
se va dilyendo en noche gris de gris otoño
antesala inmediata del inverno
del inferno


Y sueño con las lagartijas del verano
con sus colas al viento  del mar
sobre las piedras, y las carreteras,
bajo el sol y el cielo azul y las sonrisas
[sin rutinas.


Los niños jugando, corriendo en las aceras
los besos de los estudiantes entre las flores
las sonrisas pícaras de los amantes traidores.
La cervecita en la zona vieja, los vestidos vaporosos
los turistas entre sonrisas de borrachos gozosos.
y como un suspiro , como el unico suspiro,
la tarde marcha.


Y afuera
Ahí afuera
duermen su sueño absurdo de inverno
estos dioramas.


Afuera llueve suave entre nubes blancas
el sol quiere colarse entre las ventanas
sueño con las noches, y con tu sonrisa
mientras duermen su sueño de inverno,
.. esperando
[ las lagartijas

miércoles, 22 de abril de 2015

Cuento de Tormenta


Relámpago. Diego se queda mirando la ventana. Otro relámpago. ¡OH! -dice con su limitado vocabulario. -¡OH! ( otra vez) Estamos juntos en el despacho reconvertido en habitación de juegos. Miento, reconvertido no : tomado por asalto. Como la felicidad. ¡Miá!, ¡Miá Pápa!

¿Te gusta la tormenta, Diego? No hay mas respuesta que otro ¡OH!. ¡Mia! Que si, peque. Que es una tormenta. Llena de rayos y truenos. De los delicados sonidos que traen los truenos en la distancia.  Empieza a caer. Parece una ducha. Y no te lo puedo contar todavía, Diego, pero me encantan las tormentas. Adoro los truenos y sus murmullos y como el aire parece que nos relaja mientras vemos llover y chispear el cielo.

Diego se queda mirando la calle. Yo lo miro a él. Pequeñito, algo brusco. Cachitas. Tierno. Muy tierno. Cariñoso. Muy cariñoso ( cuando quiere, claro) Ultimamente da muchos besos. En la guardería nos dicen que recoge siempre sus juguetes. Tienen suerte, aqui es evidente que no piensa recoger nada del desbarajuste que me ha dejado montado. Pero no me importa.

Llevo unos días demasiado pensativo. Demasiado meditabundo. Le he dado muchas vueltas a muchas cosas. El tiempo, y no precisamente el atmosférico, se ha mostrado con su rostro desnudo acrecentando las dudas del pasado.  Desmemorié lecciones aprendidas. Aprendí lecciones nuevas.

Mira Diego, me olvidé de contarte cosas.  Ando siempre liado y no os dedico el suficiente tiempo a tí y a Pau. Lo intento, pero siempre hay algo. Luego se me van de la cabeza. Me olvido de contártelas quizá también de cara al futuro, por eso te las escribo aquí, por si un día cuando necesites escucharlas ya no estoy para darte cuentos y contarte algunas de mis peripecias vitales. Por eso te digo: acabarás amando las tormentas, pequeñito. No te asustes. 

Aunque la cifra ahora te asuste, veinte años son nada Diego. Me di cuenta estos días. Ahora, para ti, veinte años es una vida. Un lapso de tiempo impresionante. Pero ese tiempo pasará. Y los años, Diego, como un caballo volador, se marchan y nos dejan mudados y cariacontecidos del tiempo deshechado. Eso lo aprenderás en otro momento, mi corazón. Cuando creas que ya lo sabes todo, cuando te digan que ya casi lo sabes todo. Entonces en ese momento, te percatarás de que, del propio tiempo, todavía no sabes nada.

 Hace veintidós años yo estaba en un sitio donde había una tormenta. Un sitio muy hermoso. Lleno de vida y de paisajes inigualables. Había ido de acampada a una isla con tu tía Vanessa y un noviete que tenía por aquel entonces. Era un mes de Junio y por la noche, los días que allí estuvimos , volaban como ahora los rayos.  Los truenos se escuchaban llegando desde lejos, haciendo ruidosos susurros, haciendo temblar el aire alrededor.

Para que seas libre con tu amor. Para que aprendas de mis llantos, de mis dolores, de mis errores y de mis aciertos.


Te juro que en aquellos días, yo estaba triste. Alegre y triste a la vez. Alegre por algunas cosas, y triste por otras. Pero te voy a decir una cosa Diego. Una noche me senté en aquella playa hermosa de la isla.  Y estaba solo. Y me sentí solo. Pero estaba en paz. La tormenta resonaba lejos, los rayos caían más allá de la bahía. Por dentro, me sentí bien, por primera vez, en muchos muchos meses.Creo que fue la primera vez en mi vida que sentí auténticamente la paz, mi corazón. O al menos yo así lo recuerdo.



 Te cuento, Diego, que veinte años, como dijo un señor muy guapo y listo y con una gran voz, son nadita de nada, como te expliqué antes.  Si un dia no estoy para contartelo yo, te dejo aquí escrito lo que me pasó en esa tormenta: me senti libre y único Diego. Como eres tú. Porque te hice libre y único. Te hice libre e independiente. Te delego mi amor, todo mi amor, para que ames mejor de lo que yo he amado. Para que seas libre con tu amor. Para aprendas de mis llantos, de mis dolores, de mis errores y de mis aciertos. En aquella tormenta, hace veintidós  años me di cuenta de que el amor es algo infinito, incombustible, atemporal. Que cuando amas a alguien en cierta forma, de cierto modo, lo amas para siempre aunque sea solo por un momento. Por eso sé fiel a quien amas. Y ama a quien esté contigo.

Aprende esto, mi cariño.  Aprende de todo lo que te enseño. De todo lo que os enseño, a ti y a Paula sobre el amor.  Y no reniegues de él. Porque vivís por amor y para el amor. Busca el amor verdadero, huye de sucedáneos y de paraísos prometidos egoistas.

Y todo esto que hoy te cuento, es un secreto, Diego, no se lo cuentes a nadie: me lo dijo aquella tormenta.  Me susurró con la delicada melodía del trueno 'Búscate y ama a quien te ame.' 'Vive, llora, ama, abraza, besa y dale todo a quien esté contigo'.  Por eso hoy te cuento este cuento de tormenta. Por si un día no existe el cielo y no puedo verte desde allí ni estar a tu lado para contártelo.


martes, 24 de febrero de 2015

Euforia Final

Cruza la luna la persiana, sin parar ... se cuela entre las nubes del invierno, buscando un lugar. un hueco donde mirarnos

Y me mira fijamente a los ojos. Y me susurra ¿donde estás?..

No volverá, nunca se fue: ese sentimiento, esos recuerdos  están aquí, dando una nueva dimensión a esta canción nocturna de invierno. Niebla en los pies del escritor. El que un dia soñó con bailar. Bailar eternamente una canción.

Apagado y muerto contra la brecha de luz donde las palabras se van..  No hay desertores. Son hijos que caen en un corazón. Ojos que leen tus palabras... Vuelan las palabras, se convierten en relato. Se vuelcan en la pantalla, esa breve brecha de luz que ilumina todo.

Y quiero bailar, quiero bailar... necesito tanto bailar... Esa brecha de luz vuelve a hacerme bailar...


En cada palabra, se oculta el temblor. Duerme este temblor infinito. Insaciable, impenitente, horrible. Esa pulsación que me viene desde abajo. Desde adentro como un insecto interior que me quema, que va a salir.  Ese temblor dormido. La luna mi único testigo.

la plata que el tiempo me tejió en la sien, en el mentón, se abre, se pierde, desafiando el final. Estallo. Y surjo yo, desde aquí dentro. Esa brecha de luz, que entra en mi alrededor. Los ojos que me leyeron me dan todo el calor. Por un instante soy maravilloso, único, increíble, y la música surge a mi alrededor... Y siento una voz..  Y quiero bailar, quiero bailar... necesito tanto bailar... Esa brecha de luz vuelve a hacerme bailar... El mundo gira otra vez, como antes a mi alrededor. Por un instante soy de nuevo un poco yo.



Se va . otra vez. Todo se vuelve a apagar. Desaparece por siempre esta euforia final.  Los pies de este escritor no bailarán jamás. Todo lo que una vez fue, allí ya sé quedó. Y la música ya no truena a mi alrededor aunque percibo todavía netamente un compás.

Quiero ser lo que fui. Y lo que ya no seré jamás.

Un reloj al fondo hace notar su tic-tac. Como el latido extraño de un corazón.

jueves, 19 de febrero de 2015

Pajarillo




Afirmación: quien no sueña no vive. ¿Quien no quiso cambiar de vida, empezar de cero. Vivir en un naufragio en una playa desierta soñada, desnudo al sol y con la esencia de la risa en los labios constantemente?

Medio en broma, medio en serio uno tiene sus sueños. Alguno de ellos son irrealizables, y uno lo sabe. Fastidia, pero lo asume. Sabe que no son ciertos y que probablemente pocas posibilidades tienen de volverse realidad. No hablo de golpes de suerte, loterias acertadas, amores reencontrados... (eso es irrelevante) ...hablo de sueños en sí mismos. Hablo de cabañas en la playa, en paises lejanos donde el calor nunca falta. Hablo de botellas de ron a la sombra de una palmera, mientras la marea menea el cayuco.

Luego, vas y te despiertas. Y suena el despertador de todos los días, la comida en el tupper de todos los dias, la parada a las doce para el café ( también el de todos los días ), la movida del atasco de todos los dias. Entre cada uno de los factores de la ecuación rutinaria uno deja caer un sueño. Una gota de si mismo, de sus ilusiones, de sus pertenencias, de sus aspiraciones. Una partícula minúscula. Ese desgaste se va palpando en la exigencia de esas fantasías. Que ¿por qué no se cumplen? Que ya va tocando, narices.

más allá del mar, a la playa desierta de la isla perdida. Donde una cabaña nos espera con un licor de ron fresquito, el amor a deshora y rescatado de la juventud para entregarnos a la lujuria de vivir sin tiempo. 

Somos como pajarillos, que quieren volar, ser libres, ser libres al fin, fuera de esta jaula. Fuera de los problemas, fuera de las angustias, de las rutinas del día a dia. Para llegar más allá del mar, a la playa desierta de la isla perdida. Donde una cabaña nos espera con un licor de ron fresquito, el amor a deshora y rescatado de la juventud para entregarnos a la lujuria de vivir sin tiempo. O sin contar el tiempo, mejor dicho. Que el deseo sea para siempre, duro para siempre, eterno para siempre. Lo decía Gala hace ya muchos años. 'Te querré siempre', dije , y era cierto, el amor es eterno mientras dura. Es una afirmación de los amantes. La vida no es más que un movimiento contínuo de la eternidad.

Pajarillos frágiles de deseos múltiples. Pajarillos que vuelan y se pierden en las arenas del tiempo. Carcoma ilusionada de nuestra vida, va horadando nuestra madera hasta apolillarnos la médula. Pajarillos que sueñan. Y nos invitan al vuelo.

Volver y volar de nuevo. Para un nuevo sueño.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

La fotografía

La culpa fue mia. Tuve un hueco en el trabajo. Abrí internet.

Llevo días sin saber del mundo. Queria ver noticias.
Debí estarme quieto. Llevaba días sin saber del mundo. Y era moderadamente feliz.
Mejor dicho. Insensible.

Abrí el Huffington Post, hice un par de clics. Mientras la base de datos devolvía consultas, empleé ese tiempo muerto en leer.

Y vi cosas que ya sabía, de robotijos que mandamos al espacio que aterrizan en cometas en busca de conocimientos.
Vi a otro, otro más, politico corrupto que nos cargaba a nuestra cuenta sus magreos con la querida en canarias: Infidelidades con cargo al senado, que somos todos.
Vi unas patrulleras de la armada a punto de asesinar a una activista ecologista. Ví a la armada que pagamos todos, que dotamos todos, haciendo un maravilloso despliegue de medios ( lanchas golpeando salvajemente otras lanchas, gente en el agua, una operación militar en toda regla) para salvaguardar a una empresa privada. En el mar, el derecho de manifestación todavía existe.
Ellos lo llamaron "posibles actos de piratería". Es bien sabido que Greenpeace no es más que una pandilla de bucaneros. No han hecho otra cosa que el mal toda su vida
.
O quizá son de ETA o AlQueda, y tienen armas de destrucción masiva.
(señores de la NSA que están interceptando este mensaje: soy pacífista y antiyihadista)

.. y luego vi la foto.


... y desde entonces me persigue. Cierro los ojos, ahí está , me mata y me arde por dentro.

La madre de una niña Hindú de dos años llora desconsolada con su hija en el regazo de sus piernas. La niña se ha muerto de una posible septicemia por el programa de esterilización del gobierno Hindú.

La niña debe ser de la edad de Diego. Diego duerme ahora en mi cama.

Esterilizan a una niña, sin su consentimiento. Y la matan
La matan.
Y la niña, sigue en mi cabeza.  Lo juro.
Podría ser la mia. Podría ser el mío. Podría ser uno de tantos seres humanos que conociese Diego, o Paula en un viaje. Podría ser la persona que iba a curarnos del cáncer. Que iba a darnos un guiño en un viaje, o que iba a decirnos algo amable durante un minuto de nuestras vidas.

La esterilizaron .
La mataron. Septicemia.

Gobernantes hindúes: Sois unos hijos de puta. Sois los hijos de la gran puta. Sois una raza de malnacidos perros sarnosos hijos de mil putas. Me cago en vuestras putas madres y los rabos de vuestros padres que dieron la leche que os engendró.

Ahí es una pena que no hubiera esterilización.

Hace unos años llegó el Papa de Roma. Y en medio de la india lo dijo ( y se quedó tan ancho): creced y multiplicaos que ya dará Dios de comer.

Descerebrado hijo de puta.  Deberían de haberlo soltado en mitad de una ciudad India durante cinco años y luego ir a recogerlo a ver si le había sentado bien la dieta basada en comer excrementos y beber agua putrefacta. Creced y multiplicaos. Soplapollas. Inconsciente. Creced y multiplicaos. Incluso muerto desde hace ya años no deja de parecerme un soplapollas muerto.

La foto se llevó todo. Se llevó a los infantes de marina con los pantalones bajados ante Repsol, con sus mandos lamiendo los miembros viriles de los políticos-marioneta del gran capital. Y se llevó a las maravillas tecnológicas increíbles de pisar un cometa con un robot lanzado hace 10 años. Y se guardó el frotamiento de la entrepierna del presidente autonómico pagado con mi dinero, y todo...

y me dejó esto.

¡Oh Dios que tristeza más profunda!

Luego hay gente que reza pidiendo que le toque dinero en los sorteos.  Y pensarlo me da asco  Un asco una profunda indecencia. .

Que un rayo parta en dos y deje ardiendo a los políticos que obligan a esterilizar a un hijo. Y a  los inconscientes del creced y multplicaos.

Hoy soñaré contigo bebé. Nos vemos en el reino del cielo.












jueves, 9 de octubre de 2014

La sombra del Equinoccio

El equinoccio entró por la ventana y se llevó el verano. Este verano que nunca acabó de llegar. Entró y se fue sin hacer ruido. Ahora afuera ya no siento esa incierta melodía de los grillos serrando en algarabía. Equinoccio. Y tiempo nuevo. Otoño en la memoria y la retina. Las hojas caen con todo, erizos verdes que nos pinchan cuando buscamos el fruto interior.



Vuelve al atasco a deshora y puntual, la retención impertérrita y formal de las nueve en la rotonda. Colegios y carteras, Recuerdos fugaces de tantos y tantos días. El lodo sobre el asfalto, el verde mojado de hojas perennes, el marrón resbaloso de las caducas empapadas en el primer frente atlántico. Equinoccio. Constancia del tiempo que nos asola, y nos mina poco a poco. Que nos descuenta poco a poco la escasa cuota de la vida.





Polvo lunar en escamas sobre nubes cargadas de lluvia. Ausencia en las aceras y luces que constatan presencias en las casas. Sombras tras las cortinas. Alegría en las rondas y las tascas de la zona monumental, reencuentros de jóvenes que se aman, que se aman todavía y se amaban hace tiempo. Besos fugaces en noches de otoño. Festín de amores para los amores. Tranquilidad inquieta de la perversa perspectiva del tiempo perdido. Encuentros y reencuentros. También hay despedidas.

 he intentado tantas veces desgranar la cábala de la vida que por su dificultad ya no me seduce el logaritmo


Aprendí a callar mi ira y mi preocupación. Ya me he desdoblado tantas veces en tantas vidas. Y he pasado tantos otoños esperando que ya no espero. He intentado oponerme y he intentado tantas veces desgranar la cábala de la vida que por su dificultad ya no me seduce el logaritmo. Equinoccio. Indiferencia. Los de antes ya no son lo que eran. Los de ahora ya no somos los de antes. Los otoños me enseñaron que en el fondo la vida siempre me pesa. Y que cuando caen las hojas es como un balance contable: Raya y sumatorio.






Equinoccio, sobre tu sombra vuela la melancolía. Como el humo de un cigarro. Como el perfume intimo y secreto de la amante muerta.