lunes, 20 de enero de 2014

No Te Dejaré Nunca Más

Tengo estas letras pendientes desde meses atrás. Desde hace un tiempo que, por diversas causas y muy a mi pesar no he podido abreviar.  Y me duele porque son palabras para un homenaje. Pero creo adivinar que la homenajeada en este caso me perdona la tardanza. Incluso que ha estado de acuerdo en que me haya demorado más de lo estrictamente normal en mí, que desde el albor de los tiempos nunca ha sido poco. Pero ha llegado el momento de cumplir. Porque últimamente tengo la extraña impresión de que una censura autoimpuesta me impide explicar cosas en este rincón que son propiamente mías, de mi vida, de los míos. Es cierto que por cualquier medio que uno comunique una parte de su vida su intimidad es puesta en entredicho. O a la intemperie, según cada uno. De un modo u otro, hay que asumir cierto tipo de riesgos. La ocasión lo merece ampliamente.



"No pidas disculpas jamás por tu éxito. No pidas jamás perdón por hacer bien las cosa Que no se te pase ni por la cabeza. Hasta ahí podíamos llegar"

Mi hermana ha terminado su carrera. No le ha costado poco. Muchas cosas contra las que ha peleado no son simplemente teoremas, logaritmos, esquemas electrónicos complejos, o álgebra aplicada. Ha habido otros que no son asignables, que no admiten examinación, que no son dignos de superación mediante estudios, prácticas de trabajo o laboratorios. Por ejemplo, el tener que tener cuidado y casi tener que pedir disculpas por la recompensa merecida después de tanto trabajo. Y solo para no herir sensibilidades. O tener que trabajar para costearse los estudios en esa charcutería humana poblado de un rebaño excretable de sinvergüenzas trajeadas.  Tuvo que digerir darlo todo en esa picadora de trabajadores y derechos laborales donde trabaja con un empleo precario, manoseada y magreada legistalitiva y laboralmente.  Flexibilidad laboral se le llama ahora a la puñetera explotación vil. Allí ha dejado muchas horas de trabajo por un sueldo ya no ridiculo e injusto, sino simplemente miserable, indigno y patético hasta la indecencia. Ha tenido que lidiar toros que no habrían cabido en plaza alguna. Incomprensión, derrotismo, pedantería, gañanismo, prepotencia. Desde ámbitos cercanos y lejanos. Ha tenido que acuchillar problemas propios y ajenos, externos, intolerables. Todo para que al final la recompensa llegue. A base de kilos de neuronas, sacrificios y malos momentos. Pero llegó. Por gónadas, agallas, ganas, o insistencia. Llegó. Era esperado. Pero había que hacerlo.Y eso sólo ella sabe lo que ha costado.

Pues escucha bien. que solo lo diré una vez. Que no te hagan callar, Ruth. No pidas disculpas jamás por tu éxito. No pidas jamás perdón por hacer bien las cosas. Que no se te pase ni por la cabeza. Hasta ahí podíamos llegar. Ni tu ni ninguno de tu generación tan maltratada. Ninguno de ellos. No pidas jamás excusa por trabajar como un titán y lograr llegar a lo alto de la montaña. Y ahora que has llegado: Grita. Grita allí arriba. Dílo. Dí "Madre estoy en la cima del mundo" como el protagonista del film. Diselo. Que te oigan. No calles. Es tu victoria. Es la tuya. Solo tuya.

Me llegó la noticia por mensaje "¡Ya soy ingeniera!". Enhorabuena pequeñita. Enhorabuena nena. Enhorabuena hermanita. Como te dije en  ese día. " No te dejaré nunca de empujar " y  por eso hoy, aquí te vuelvo a poner esa canción. Quizá ñoña, quizá extraña. Pero que dice lo mismo que yo de digo. Disfrútala. Va para ti.







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