miércoles, 19 de mayo de 2010

La falta de Decencia

Pido disculpas. Lo hago por anticipado y lo hago por si alguien desde fuera de mi país lee esta anotación. Lo hago por si alguien desde el sahara occidental o por si alguno de mis compatriotas destinados en el océano índico pueden llegar a leer esto que escribo. Pido disculpas, por ser mi responsabilidad última -que no única- la de tener unos gobernantes tan soberanamente ineficaces, abiertamente cobardes y bastante sinvergüenzas.

Pido disculpas como ciudadano de a pie por poner en el poder a unos señores que se han olvidado muy intencionadamente, y en aras de "intereses mayores" la condena de los brutales ataques del Aaiun. La pandilla de mamotretos inútiles que tenemos ocupando cargos ministeriales parece ser que se han dejado en casa la decencia y lo han suplido por una enorme cantidad de "diplomacia útil" que no entiende de asesinatos, que no entiende de extorsión, que no entiende de fascismo y totalitarismo. Parece ser que después de cargarse a unos cuantos saharauis de una manera absolutamente brutal, el gobierno de marruecos, con su fascista y totalitario rey a la cabeza puede frotarse las manos puesto que nuestra ministra de exteriores dice no poseer pruebas documentales de dicha matanza. Eso lo dice con tres periodistas españoles testigos de excepción y con las grabaciones de la brutal entrada del ejercito en el campamento recién emitidas en las televisiones de medio mundo. HAce falta tener una desfachatez muy grande y tener una catadura moral muy extraña para poder decir eso y dormir tranquilo.

El problema de Marruecos es nuestro. Nosotros dejamos en el 75 a los Saharauis abandonados a su suerte. Los dejamos morir en el desierto, sin patria, sin tierra y sin estado, a la completa merced de otro estado subyugante como era Marruecos. Desde entonces ese problema ha estado ahí, sin duda alguna, enterrado por dos de las partes en cuestión, mientras la tercera, la más débil, se desgañitaba clamado la justicia pendiente. Y lo hemos hecho gracias a diferentes generaciones de políticos que siempre han mirado a corta distancia, pensando que ojalá no les estallase el problema durante su mandato, y que el próximo que venga ya le endilgaremos el marrón. 

Marruecos es nuestro "incomodo vecino del sur". Como ese vecino de la comunidad que no toleramos demasiado pero que tenemos que aguantar porque es el que ha tocado como presidente. Nos vende la moto de la defensa de Europa, es un estado frontera. Un estado donde la corrupción anda a sus anchas. Asustan más los islamistas, los integristas, los talibanes. Y en aras de todo eso nos hemos dejado toda la decencia en casa.  No es de recibo esa segunda velociad en nuestra politiica. España debería en esta década solucionar el tema del pueblo Saharaui. Es un deber moral e histórico.

 

 

Reacciones:

0 comentarios: