domingo, 4 de abril de 2010

Requiem por los corazones podridos

Ella hace un puzzle. La observo, mientras disfruta de un té. La mesa tiene esparcidas alrededor cientos y cientos de piezas del juego. Yo mientras, describo torpemente la escena, escribiendo párrafos inconclusos y de dificil entendimiento incluso para mi. Se le nota cansada, un poco somnolienta. A mi se me percibe aislado, silencioso, observador. Reposa la cara en las manos. Busca, encuentra.... situa con precisión la pieza en el conjunto y posteriormente compara con la mirada el resultado global. Yo mientras, sigo aquí esperando un rato. Dejando pasar el hastío de esta tarde de primavera, cuajada de lluva. Afuera un pájaro tímido parece animarse a cantar. No deja de ser una canción tímida y escueta, matizada por pequeñas ráfagas de viento y de tanto en tanto por el sonido de una gotera. El ático está tranquilo y silencioso, solo rota la calma por la pulsación de los dedos por la superficie del teclado. Podría ser una tarde aburrida, pues parte de los párpados parecen caerse despacio hacia el dormir. Un suspiro al aire. La calma. Por fin, me digo, encuentro la calma.

Por dentro me viene una canción. Y esa canción dice que hay un tiempo para todo y para todos. Por eso hoy, creo que finalmente hemos olvidado. Hemos olvidado que nos traicionaron, que nos vendieron, que nos mintieron, que nos engañaron. Hoy hay paz. Una ansiada paz.  Hoy dejamos por fin atrás a aquel corazón que un día fue uno más de nuestra casa. Yo no tengo tristezas ni empatías hacia el. La indiferencia se ha vuelto mi amiga. Como dijo Roger Waters en alguna canción: Me he vuelto confortablemente insensible. No me duele nada. No me interesa nada. Somos libres.

Por eso, a todos esos que un dia nos engañaron y que poblaron nuestra vida les ha llegado su requiem. Requiem por los corazones podridos, traidores, manipuladores y vendidos.

Mientras tanto esperamos verlos pasar. Para que sepan que todavía nos acordamos de ellos y de sus acciones. Mientras todo va muy bien, porque finalmente sabrán que ya no nos importan. La tarde dará paso a una mañana preciosa de primavera. El olvido avanza. Ojalá hiciese lo mismo el perdón

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