lunes, 2 de febrero de 2009

Hermosa Tarea

El otro día me puse a analizarlo por primera vez en mucho tiempo. Fue como un relámpago azul en medio de mi cerebro. Algo que me dejó sin habla y luego sumido en una profunda reflexión. Yo nací en una ciudad a la orilla del océano, en medio de un momento de opulencia económica y mejora social evidente. Mi infancia más tierna está llena de cielos azules brillantes, de paseos con mi padre y con mi madre por el parque, tardes de bicicletas, de columpios, de sueños que se hicieron realidad.

No lo pensé hasta el otro día. Mis padres, a su manera, siempre fueron felices.

No hace demasiadas fechas, los padres de quien más quiero nos llevaron de viaje hasta Ferrol. La verdad es que en sus comentarios se hacia notar un deje de nostalgia positiva. Comiendo en el parador, con la ría como mirador y con los astilleros militares de escenario al fondo, hablaron de su tiempo en la ciudad, de sus amigos, de sus vivencias y de cómo aquel capitulo de sus vidas se quedó marcado en su piel para siempre. Hablaron de su piso con vistas al mar, de sus niñas, una tan ordenada y la otra tan pequeñita y escuálida que jugaban en el jardín con una cuerda.

Ellos tambien fueron felices, y también a su manera.

Me pregunto si yo lograré hacer feliz a quien más quiero y ése tercer corazoncito cuando ya esté aquí, dentro de poco , muy poco, Espero que dentro de unos años ella también pueda escribir, donde sea, que ella fue feliz y que sus padres tambien lo fueron… aunque fuese a su manera. No cabe la menor duda, la tarea que se avecina es hermosamente inmensa y responsable. Y el resultado sólo lo sabremos dentro de muchos, muchos años. Ojalá sea como mis padres y mis suegros… felices a nuestra manera. O al menos eso espero.

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