lunes, 28 de julio de 2008

El Estío eventual

Este verano no hay vacaciones. Alguno dice que incluso en el carácter se me está notando la falta de descanso veraniego. Puede ser.

Y es que descansar a deshora -que es lo que supuestamente intentaré hacer este año- no debe cundir demasiado a gente como yo. Va a ser el primer verano en muchísimo tiempo que trabajaré todos los meses, incluido Septiembre. Una pena.

Cuando estuve en Nueva York me pareció fascinante viajar en Septiembre. El tiempo suele acompañar, no está todo abarrotado, tienes mejores ofertas en los viajes y siempre uno se encuentra más suelto, más a gusto, más libre. Este año, hasta Octubre, no tocará volver a viajar. Y lo echo de menos. Cuando alguien me muestra fotos de sus vacaciones, en el fondo siento auténtica envidia. El sur y el levante llaman a la puerta. Son mis nostalgias. La búsqueda de nuevos Dioramas donde incluirse uno mismo y retener en el recuerdo para siempre. Este año, en el bochornoso calor de Agosto, sólo me quedará recordar Sicilia, Catania, Ibiza,Benirrás y el puerto de San Miquel, New York y la calle 18, el soho, A costa da Morte, la casa que nunca alquilamos en O pindo. Me quedará todo eso, todos los anhelos y esperanzas conjuntamente con las frustraciones. Todo eso retenido en la memoria. Sobrecarga mental mientras el nudo de la corbata estriñe mi cuello manchado de sudor. Y pensaré, metido en mi despacho, que estoy mirando una cala mediterránea. La imaginación al poder.

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