C O R D U R A

Cordura:Estado psíquico de la persona que tiene la mente sana y no padece ningún trastorno o enfermedad mental.

I N S T A N T E

Instante: Período de tiempo muy breve, casi imperceptible.

UN BREVE INSTANTE DE CORDURA

Un paseo de la mano de la introspección y la reflexión sobre la locura de la vida moderna.

oTrOs lO dIcEN

Do you still believe in fairy tales, in battlements of shining castles, Safe from the dragons that lie beneath the hill?

La Bitácora personal...

De un soñador de Bits en Pijama

miércoles, 22 de enero de 2014

Cala D'en Serra

Sin duda estoy noctambulo y nostálgico. Ayer soñé con mi vieja amiga, la cala d'en Serra, en Eivissa. Cosa extraña, puesto que solo estuve una mañana en ella, hace ya mucho tiempo. Noctámbulo, sin duda. Hoy me he podido permitir el lujo de serlo. Nostálgico . ¿Por qué narices ha surgido este escenario que ha estado codificado tanto tiempo en mi mente? Cosas de los sueños. No echo de menos nada, pero si es cierto que uno se refugia a veces en sus vidas anteriores para darse un cierto airecillo, un retoque mental. Un aire, que dirían los castizos. Un descanso.


"Esta lluvia interminable fabrica nostalgias con las migajas de los recuerdos. Propone arquetipos de melancolía sobre la propia esencia de la vida. Llueve una y otra vez. Me gusta y no me gusta"

Para quienes no la conozcan, la recomiendo. Un pequeño paraiso en una semi clandestinidad . Prueban que intentaron ultrajarla las ruinas de un hotel que nunca terminó de construirse. Recuerdo el mar caliente, unos chicos que se quejaban de lo caro que era todo ("Tio, un agua son dos euros, así no aguantamos mucho"), un chiringuito totalmente ibizenco y con cierto airecillo kitsch de los setenta ( los hippies nunca mueren, solo cambian la denominación de origen) y dos pequeños yates muy revival de los setenta de bandera francesa. Una mañana ideal, con un viento muy suave y unas pequeñas olas que erizaban un mar densamente azul y transparente. Al fondo estaba la otra parte de la cala, como un bando de arena, donde mujeres desnudas lubricaban sus cuerpos ante el rey sol. Y su desnudez brillaba como un reflejo en el agua. Y se lanzaban agua entre ellas, y pasaba la mañana suave y despacio.

Afuera llueve nuevamente. Maldición, estoy nostálgico. Esta lluvia interminable fabrica nostalgias con las migajas de los recuerdos. Propone arquetipos de melancolía sobre la propia esencia de la vida. Llueve una y otra vez. Me gusta y no me gusta. La mañana será brillante. Sopla del Norte. Luces y claros.



Tuve mis vidas y mis edades. De todas ellas aprendí. De unas aprendí lo bueno y lo malo. En todas ellas, de una u otra forma busqué la belleza. Quizás ahora entiendo por qué recordé ayer Cala D'en Serra. Porque de una u otra forma siempre la belleza vive dentro de mis propios sueños, y eso incluye también las propias pesadillas.

lunes, 20 de enero de 2014

No Te Dejaré Nunca Más

Tengo estas letras pendientes desde meses atrás. Desde hace un tiempo que, por diversas causas y muy a mi pesar no he podido abreviar.  Y me duele porque son palabras para un homenaje. Pero creo adivinar que la homenajeada en este caso me perdona la tardanza. Incluso que ha estado de acuerdo en que me haya demorado más de lo estrictamente normal en mí, que desde el albor de los tiempos nunca ha sido poco. Pero ha llegado el momento de cumplir. Porque últimamente tengo la extraña impresión de que una censura autoimpuesta me impide explicar cosas en este rincón que son propiamente mías, de mi vida, de los míos. Es cierto que por cualquier medio que uno comunique una parte de su vida su intimidad es puesta en entredicho. O a la intemperie, según cada uno. De un modo u otro, hay que asumir cierto tipo de riesgos. La ocasión lo merece ampliamente.



"No pidas disculpas jamás por tu éxito. No pidas jamás perdón por hacer bien las cosas  Que no se te pase ni por la cabeza. Hasta ahí podíamos llegar"

Mi hermana ha terminado su carrera. No le ha costado poco. Muchas cosas contra las que ha peleado no son simplemente teoremas, logaritmos, esquemas electrónicos complejos, o álgebra aplicada. Ha habido otros que no son asignables, que no admiten examinación, que no son dignos de superación mediante estudios, prácticas de trabajo o laboratorios. Por ejemplo, el tener que tener cuidado y casi tener que pedir disculpas por la recompensa merecida después de tanto trabajo. Y solo para no herir sensibilidades. O tener que trabajar para costearse los estudios en esa charcutería humana poblado de un rebaño excretable de sinvergüenzas trajeadas.  Tuvo que digerir darlo todo en esa picadora de trabajadores y derechos laborales donde trabaja con un empleo precario, manoseada y magreada legistalitiva y laboralmente.  Flexibilidad laboral se le llama ahora a la puñetera explotación vil. Allí ha dejado muchas horas de trabajo por un sueldo ya no ridiculo e injusto, sino simplemente miserable, indigno y patético hasta la indecencia. Ha tenido que lidiar toros que no habrían cabido en plaza alguna. Incomprensión, derrotismo, pedantería, gañanismo, prepotencia. Desde ámbitos cercanos y lejanos. Ha tenido que acuchillar problemas propios y ajenos, externos, intolerables. Todo para que al final la recompensa llegue. A base de kilos de neuronas, sacrificios y malos momentos. Pero llegó. Por gónadas, agallas, ganas, o insistencia. Llegó. Era esperado. Pero había que hacerlo.Y eso sólo ella sabe lo que ha costado.

Pues escucha bien. que solo lo diré una vez. Que no te hagan callar, Ruth. No pidas disculpas jamás por tu éxito. No pidas jamás perdón por hacer bien las cosas. Que no se te pase ni por la cabeza. Hasta ahí podíamos llegar. Ni tu ni ninguno de tu generación tan maltratada. Ninguno de ellos. No pidas jamás excusa por trabajar como un titán y lograr llegar a lo alto de la montaña. Y ahora que has llegado: Grita. Grita allí arriba. Dílo. Dí "Madre estoy en la cima del mundo" como el protagonista del film. Diselo. Que te oigan. No calles. Es tu victoria. Es la tuya. Solo tuya.

Me llegó la noticia por mensaje "¡Ya soy ingeniera!". Enhorabuena pequeñita. Enhorabuena nena. Enhorabuena hermanita. Como te dije en  ese día. " No te dejaré nunca de empujar " y  por eso hoy, aquí te vuelvo a poner esa canción. Quizá ñoña, quizá extraña. Pero que dice lo mismo que yo de digo. Disfrútala. Va para ti.







sábado, 14 de diciembre de 2013

GENTLEMAN JACK

GENTLEMAN JACK


Compré la botella. Aún me acuerdo. Era el Tax Free del aeropuerto de Newark.  Me la vendió una chica negra, con buenas caderas e impecáblemente vestida. Vino desde New York a España el once de septiembre de 2001 . Lo cual casi la convierte en histórica. Y ha durado lo suyo. Queda poco, aun queda lo justo para un par de copas. Tiene caracter, deja un retrogusto dulzón en la punta de la lengua. Fuerte en el trago, y ligéramente ácido. Es un Gentleman Jack con todas las de la ley.  Las cosas buenas tienen que tener carácter, me digo. Un buen bourbon. Que nadie ose llamarle whisky.

Hoy me acompaña. Porque me sale. Porque me apetece. No soy hombre de beber en los últimos años. No bebo mucho, por no decir prácticamente nada, y solo el gin tonic del domingo y la cerveza con Miguel Muñoz me salvan de considerarme abstemio. Así que bebo muy poco.  Solo lo hago en ocasiones especiales. Hoy no es una, pero me he dicho ¡Qué demonios!




Salgo a pintar una parida con palabras. A decir que las cosas hay que decirlas, como mi buen Treus, mi Iago Treus. Salgo a felicitarle por el relato en la radio. A decirle que no lo deje. A darle caña. A ver la noche que es hermosa tras la luna. Que los astros siguen vivos ahí arriba, que esta misma luna que hoy nos ilumina , la que hoy nos habla desde su quietud es la misma de hace tantos años, en un sitio diferente, cuando yo era tan joven e inocente.  Salgo a pintar mi trabalenguas, mis serpentinas en el pelo. Que como cuando tenía diecisiéte años adoro escribir, que me sale, me fluye. Como las teclas de mi vieja máquina Olympia. El verano de los diecisiéte, y la primavera de los dieciocho, cuando mi vieja máquina tecleaba mis pensamientos, despacio, dos dedos, dos...

Y efecto del gentleman, lo veo ahora. Tecla, cae sobre papel, marca indeleble. Otra. Mis edades, mi edad. Mis tiempos. Aquellos a los que amé. Tic, tac, tiempo. Bálsamo de Fierabrás. Jaime, te fuiste, te quise tanto. Me cambiaste la vida. Soy mejor gracias a ti.  Clac. Duele pero ya no duele. Otra tecla. La quise tanto. La amé tanto. Le pasaba los apuntes a máquina. le dediqué relatos. Clack, otra tecla. Lavandas azules, dilly, dilly. Clac, otra tecla. Suena la canción. La casa de Bruno. Suena dentro de mi Weather Report, acordes de Pastorius tocando el bajo. Clac. Tecla mancha el papel. La primera borrachera de Jose Pena, la primera borrachera que vi y que sufrí. Bajos instintos, clac. Tu mirada vuela, vuela negra vuela. Vienes des de Santiago para verme. La mujer pequeñita en el coche azul. Mis tiempos, mis edades.  Todo eso se aglutina y está aquí en el Gentleman. A los que os quiero, cuidaos siempre. Porque siempre de una manera u otra os querré. Iago, Iaguito. No dejes de ser como el Gentleman Jack. Fuerte pero suave. Amable pero directo. Sin segundas. A la cara, en la cara, como tu eres. Ojalá este país se levantara un dia con siete millones de Treus. Siete millones de Treus tomando el congreso pacificamente, siete millones en la zarzuela, "Vamos a hablar de tu puto yerno de la niña, ¿vale? "  clack, tecla, una vida.

Debo ir a la cama. Adentro todo ruge. Gentleman Jack, que estás en los cielos...




lunes, 21 de octubre de 2013

Pequeño 15




Los listos del lugar habrán adivinado el titulo de una canción de Depeche Mode. Pues sí y no , me digo. Y les digo. Que los tiros van por ahí, y por otro lado no van. La culpa, la culpa de todo, la tiene mi insomnio. Y los momentos de biberón nocturnos, que me desvelan y me desapegan de los horarios de sueño. Cosas de la vida.

Me pasó anoche, cuando por fin después de una noche terrible de insomnios forzados, lloros y bibes consoladores, mis huesos pudieron tener un relajo a eso de las cinco. Me quedé en un estado extraño, a medias dormido a medias consciente ( que no despierto) Me subí al tobogán de morfeo o del orfeo negro brasileiro:  Mañá é unha linda mañá y de pronto me ví a mi mismo contemplando una extraña y primaveral estampa de tarde , sentado en un banco de piedra al final de la playa de Samil. A mi lado, una chica y un chico. El chico tenía una camisa muy conocida, unos ademanes también demasiado conocidos. Y la chica, esa chica, también era muy conocida. Con un largo pelo sedoso que llegaba a media espalda, y unos labios carnosos. Ella le hablaba de Huelva, de sus amigos, de sus vacaciones con los padres. Y el la contemplaba absorto, como ausente.




De pronto, algo me estalló dentro. De pronto sucedió.  De pronto me reconocí. "vaya sueño". Me dije. Porque el chico del banco era yo, con mis pequeños quince años,  con una camisa a cuadros rojos, muy elegante y unos pantalones vaqueros degradados. La chica fue la primera chica de la que pude decir que me enamoré. Y su nombre queda aquí, en el anonimato.
Su pelo flotaba, con la arena al fondo del diorama, una ola tras su pelo. Un perrito juega en la arena. Un mar que es azul, sus labios carnosos que cuenta, que se mojan  y que hablan. Esos ojos, los ojos azules y verdosos de un instante. Soplaba la brisa, el aire inunda de sal y de aroma a mar. La blusa azul se ondea y peina ante el viento. Estalla la luz de la tarde , amarilla y clara. Una barca al fondo, el verde de la península del morrazo, El sueño. Nace , se revive. Es un instante. Ya llega. Eramos limpios. Limpios y puros en un amor sin revelar, limpios y puros en un amor sin deseo, un amor sin dolor, un amor sin desgarros y sin egoismos. Una mano contra otra mano. La caricia. El acercamiento. Dedos largos y perfectos contra unos dedos adolescentes. Lleva las uñas pintadas y el colgante que le regalé. Sus labios la frontera. Sus labios el deseo. El aroma de su aliento. La tarde. Un revival, un instante. Me reí. Parecía tan real como si hubiese  sido capaz de viajar en el tiempo. Luego me quedé dormido. No recuerdo haber soñado más.

 Eramos limpios. Limpios y puros en un amor sin revelar, limpios y puros en un amor sin deseo, un amor sin dolor, un amor sin desgarros y sin egoismos.

Pequeños quince. ¿Donde fuisteis? No deberíais de haberos ido jamás.

Desperté satisfecho. Lo primero, por dormir. Y por otro lado por haber reencontrado un momento que parecía perdido. Un momento en el que creo recordar que fuí muy feliz. Lo había olvidado. Pero esta noche, que curioso, lo he recuperado. Espero que sea para siempre.
  

sábado, 19 de octubre de 2013

Hacia las garras de la Belleza.


Abro los ojos a la belleza. Afuera llega la noche desde hace un tiempo. Llueve, inmerso estoy, de otoño hasta arriba y llenándo la médula. La vida, un dia más. La vida. El momento. El olor.
Soy el loco carioco, el que estuvo en todas partes y a la vez en ninguna. Hubo noches como esta donde yo deambulaba. No echo de menos nada ahora. Mi hogar es refugio.

Pero la noche es oscura como han sido estos días. He dicho demasiados adioses a demasiada gente a la que aprecio. O apreciaba. O a la que abiertamente quería, salvando las distancias emocionales.

Me canso, me digo. Antes me adaptaba, pienso. Pero es cierto, es cierto. Todo se mueve y nada es permanente. El paralelismo existe: somos como ecuaciones de grados distintos. Los seres humanos somos evolutivamente diferentes. Cambiamos a ritmos incompatibles.

Y ahora, me queda mi vida. Me alegro. Me alegro de estar aquí y ahora. De deslizar los dedos despacio en el teclado, y de que las palabras broten por si mismas. Me alegro de haber salido de trabajar, de haber tomado la cerveza con los compañeros. Me alegro de estar inmerso en todo esto. Y a la vez, impermeable. A la vez soy resistente. A la vez, soy duro e impertérrito.  Sigo adelante y aquí voy. Para los mios. Para los amados, para los añorados y añoradas. Para todos los que ya forman parte de mi.
Ya lo dijo el poeta y lo contó en verso.


Estaré contigo cuando anochezca,
contigo cuando te duermas,
contigo cuando las estrellas
te pidan a gritos que apuestes por ellas,
contigo en la luz de la mañana,
contigo contra el monstruo de las Ramblas,
contigo cuando la fuerza de las trompetas
en torbellinos se torne grande, gigante, coloso.
Ni los catorce ochomiles, uno encima de otro,
alcanzan a ver lo que yo provoco.
Cuando nazco, cuando en ti broto

, yo estallo como un estadio,

como los lobos en luna llena,
yo soy el grito que te propulsa
hacia las garras de la belleza.





viernes, 26 de julio de 2013

Hoy mi deber



Voy a confesar algo aquí y ahora. Y me puede pesar la confesión, pero la haré igualmente. Me lo debo y se lo debo a mucha gente. El pasado martes veintitrés iba a a escribir una reseña en este mismo blog ( mi cajón de sastre de mis desvarios y mis paranoias) con referencia a la noche del día veinticuatro y la simbología que tiene para mi el propio dia veinticinco. Porque la noche del Apostol es una noche llena , llenísima de buenos recuerdos, de buenos amigos, de olores que recuerdan a mil celebraciones. Y eso merecía un pequeño homenaje. Como siempre, y por no variar, este padre, trabajador, amante, programador vocacional , técnico de redes de profesión, amito  de casa, aspirante a estrella michelín aficionado, catador de ron abstemio, webmaster atareado  y escritor nocturno y a deshora se quedó sin esa maldita cosa llamada tiempo.  Me fuí a la cama, cansado después de una jornada dura y entré en las sábanas tarde ya . Y me dije a mi mismo que ya buscaría otro hueco;  otro que sacaría de no sé sabe donde, para escribir sobre mis días veinticuatro y veinticinco. De hecho tenía prácticamente pensado todo el texto antes de aplazar el hecho y el momento de disparar los dedos sobre el teclado. Iba a establecer un rebuscado paralelismo entre una canción del imprescindible Silvio Rodriguen "Hoy, mi deber" con la objeto de la propia plaza del Obradoiro, lugar de reunión intercultural y multiracial en esa noche.

Como casi todo el mundo sabe soy un Vigués orgulloso y un Compostelano enamorado. Me enamoré años ha de esta ciudad. No puedo vivir sin ella, aunque a veces algunas personas - y quizá la misma ciudad-  me desesperen e incluso algunas partes de la propia compostela me desorienten. Mi historia con Santiago, es pues, una historia de amor. Fue una decisión libre. Una decisión guiada por el cariño. Asumí mi parte de  ascendencia compostelana incluso antes de mudarme al campo de las estrellas. Era un ciclo lógico. Era una parte de mi. Se lo digo siempre a quien más quiero: el hogar es donde está el corazón. Da igual que sea Vigo, Nueva York, Valencia, Madrid.. el diorama es lo de menos. Lo importante es esa esencia, esa motivación. Quiero a mis ciudades porque en el fondo las ciudades tienen lo que uno espera de ellas. En estas calles me enamoré , me desenamoré, me morí y reviví y volví a enamorarme. Aquí, en ésta,  decidí tener a mis trocitos de corazón. Por lo tanto me confieso tan Compostelano como Vigués y viceversa. Es diíicil para alguien como yo que se considera ciudadano del mundo limitar su mirada al escenario habitual.. De allí donde he estado y fui feliz, de allí me considero. Pero también por eso soy de aquí.

 Desde que el accidente de tren segó la vida de ochenta personas esta ciudad no es la misma. Es cierto que la pena está en todas partes. Lo notas en la gente, a la hora de reponer gasolina, por ejemplo. En el trabajo la gente tampoco tiene demasiadas ganas de hablar. Hay algo dentro y fuera. Una minimización de un estado. Un algo que corre por dentro. Un sentimiento contrapuesto. Un recuerdo que se quiere olvidar y no se puede. Esta ciudad no tiene afanes de protagonismo. La gente de aquí es callada, poco habladora. Incluso algunas veces hosca si no los conoces bien. El carácter que imprime la lluvia. Gente de distancias cortas y lugares pequeños. Gente que no quiere muchedumbres, ni olvidos ni recuerdos. Hospitalarios, decentes, trabajadores, tranquilos. Gente sencilla, como de pueblo. Donde los ritmos los dicta la naturaleza, el tiempo, las estaciones, el clima. Con virtudes y defectos. Con esa tierna brutalidad de la gente sencilla. De pronto toda esta vorágine es como un torbellino que se traga todo, que todo se lo engulle y lo fagocita. Todo  este saber vivir se lo lleva por delante un engendro de alta tecnología, conjuntamente con las vidas y almas de ochenta personas. Y entonces, algo dentro de mi me dice que debo pararme a pensar. Santiago ha cambiado. La gente ha cambiado. Y yo he cambiado.

 ¿como explicar lo que és una noche de víspera de apóstol a todo aquel que no lo ha vivido?. Es como la gran fiesta del año. No hay nada comparable. Se respira ese carácter tan nuestro, tan gallego, de sentimiento de gente apegada y dependiente de la tierra. En los locales de la zona histórica la gente comenta y se reencuentra en las plazas. Hay un sentimiento de excitación previo a los fuegos artificiales y al espectáculo de luces y sonido. La gente canta en cada esquina, los más osados tocan la gaita, la guitarra, la pandereta allí donde pueden. Es momento de reencuentros, como dije antes. Momentos de cenas de amigos que no se ven durante muchos meses. Hay un aroma a leña en el aire, y durante una noche, una sola noche, los habitantes de esta pequeña ciudad se sienten el centro del mundo civilizado, mientras sus deseos, su sueños estallan en mil halos de colores que revientan llenos de sensaciones en las pupilas de aquellos que nos visitan. La fiesta del orgullo, de un pais, que reclama a voces su identidad y su idiosincrasia. Y lo hace sin tapujos, sin miedos, sin máscaras y sin sombras de represión.

 Todo eso, todo, se convirtió en nada. Nada importa cuando una vida se siega.




 Pasarán años. Lo sé. Y quizá todo ese sentimiento pueda en algún momento digerirse. Quizá ir hasta la raiña no sea un paseo somnoliento de un zombie con angustia en el pecho, pensando en la noche perdida;  si no un paso alegre y festivo, como el tuno enamorado en espera de la amada. Quizá alguien pueda decir que todas estas fiestas volverán a tener sentido para alguien. Que los amigos volverán a encontrarse en medio de un estallido de fuegos artificiales. Que volverán a encontrarse las retinas de los amigos, de los amantes, de los padres con los hijos. Ojalá. Porque hoy por hoy hasta parece obsceno pensar en ello. Parece un atrevimiento. Nos faltan ochenta brazos que abrazaban, que esperaban, que amaban,que querían, que soñaban; que necesitaban de otros brazos que respondieran a sus afectos; que esperaban un nuevo día del apóstol donde reencontrarse. Rotos esos abrazos. Rotos esos brazos por una daga invisible.


Pensaba el otro día, cuando imaginaba ese articulo en este blog, que ese parelelismo con la canción de Silvio sería sencillo. "Hoy mi deber era/ cantarle a la patria/ alzar la bandera / sumarme a la plaza" En esa canción Silvio habla sobre dos sentimientos contrapuestos, el de una relación personal y el de un sentimiento político. El paralelismo sucede. Pero no de la manera que yo quería o que debiera ser. Hoy mi deber era escribir esto. Cantarle a la patria, alzar la bandera con su crespón negro, y pedirte a todos que se sumen.  Como decía esta canción " y pienso que al cabo/ al fin lo he logrado / soñando tu abrazo/ volando a tu lado". El tiempo dictará si algún día puedo contarle a Paula y a Diego que esta es la fiesta de la patria, pero también de los amigos, de los familiares, de los reencuentros, de los visitantes, de los turistas, de los que se siente algo gallegos dentro de si mismos. O bien si simplemente es el recuerdo de un tiempo pasado.


lunes, 22 de julio de 2013

Tu haces que salgan las palabras de mi boca

No escribo mucho ultimamente. Me encuentro en un estado extraño. Hay momentos en los que me estremece algo dentro y necesito contarlo pero ultimamente no me conciden con la posibilidad de tener donde escribirlo o con ganas de soltar los dedos delante del teclado. Será cansancio. Será  que estoy descentrado. O simplemente que estoy demasiado ocupado pro otras miles de cosas. Por eso me vine hasta aquí ahora, mientras he tenido un instante, pese al cansancio; pese a que los dedos no responden como debieran. Pese a que mi antebrazo vuelve a estar cargado. Y porque hay cosas que uno debe contar siempre.

Pero en el fondo uno no siempre tiene fuerzas para hacerlo.



Como una canción que adoro, las noches como esta tienen esa fuerza . La fuerza de extraer las palabras de mi boca, la fuerza para hacerlas brotar y salir de estos dedos y que digan un "te quiero", que digan que uno es parte del todo y que ese todo es parte del uno.
Adoro las noches de verano, el olor del aire, el sabor de la brisa que aunque alejado trae efluvios del mar. Olor a leña, a barbacoa a sonrisas en el aire, al recuerdo de los amigos que ya se ha ido,  olor de perfumes de veinteañeras que siguen esperando una cálida noche de verano, donde no había un momento que perder. Fuegos de artificio que explotaron en la juventud que se recuerdan en la noche, risas , juegos y palabras.

Tu quitas las palabras de mi boca, tu has hecho que caigan dentro de mi, que fluyan a las manos.  Ojalá toda la vida fuera una noche de verano, bajo una luna como la de hoy, redonda como un queso. Como la luna de Valencia, como la luna de Sicilia, como la luna de Estambul. Noche de verano, cálida y alegre que tantas veces recorre el aire y que uno hecha de menos dentro de sí en el invierno. Tu haces que salgan las palabras de mi boca 

jueves, 11 de julio de 2013

Niños corriendo en una playa


Tengo un viaje pendiente a un lugar cercano. Intentaré escaparme en algún momento durante este verano. El lugar: el cabo Estay, donde reposan las cenizas del amigo amado. Para decirle un hola, además de los que le digo dentro de mi, a diario.  Para ver de nuevo una puesta de sol a su lado  - como otras muchas que vimos juntos - y  que me traiga su rostro a la memoria. "Tenemos memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares,tenemos la duda y la fe, sumo y sigo, tenemos moteles, garitos, altares. " La canción me lo recuerda siempre. Acudiré a esa cita pospuesta para contarle las novedades y volver un poco más lleno de él, de vuelta a casa. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas mi mente se escapa. Flop. Salgo volando , flis, flis. Más allá del mar veo:  hay dos niños sonriendo en una playa ( Como la canción de Silvio). Dos niños llenos de vida, como los míos. Llenos de libertad, como los que uno trajo a este planeta.  En esas sonrisas se explican muchas cosas y muchas incertidumbres de la propia vida.

Y acabé aquí, vivo finalmente y lleno de cosas que muchas veces desmemorio.

Esta tarde, mis dos trozos de mi jugaban juntos en una cafeteria. Una desde sus cuatro años, y el otro desde sus cuatro mesecitos. "mira como se rie" me digo. La limpia sonrisa de él , frente a su hermana mayor que le hacía tonterías con las manos. Risotadas. Risas y más risas. De fondo sonaba el "O' Sole Mío" en hilo musical. Si , es cierto. Uno ama y sigue amando a aquellos que amó en un momento. Y le entristece en cierta forma que no puedan compartir las alegrias de uno nunca más. Que el amigo amado no pueda ver ni compartir los rostros de mis niños, esa insolente bondad e inocencia que destilan. Esa espontánea risa. Esa inocencia absoluta y amor verdadero. O quizá sí. Quizá lo ha visto, o lo vé. O lo sabe. Ojalá. Es algo que imploro todos los días.

 He estado en tantos lugares, he amado a tantos corazones, he dejado mi vida, mi sonrisa, mi alma en tantos sitios donde no debería de haber estado ni dejado la más minima huella. Los amigos que amé, los amores que perdí y los que dejé. Aquellos que dejé morir ...Y sigo con Sabina, para acabar. Porque aquello que dijo era cierto. Tenemos naufragios soñados en playas de islotes son nombre ni ley ni rutina,tenemos heridas, tenemos medallas, laureles de gloria, coronas de espinas. Pienso en los dos niños de la playa.  Así fui yo. Así fuimos. Niños  corriendo en una playa. Riéndose al sol de una mañana de primavera. El rostro del amigo amado viene a la memoria. Para siempre.  

lunes, 27 de mayo de 2013

Canto De Esperanza


Hoy vengo a pedir disculpas en una entrada breve. No tenía otro remedio, pues este artículo debería de haber visto la luz hace muchos meses ya, pero entre unas cosas y otras lo he ido dejando de lado. A quienes se lo dedico debo pedir disculpas. Aunque suene a excusa de mal pagador. Que sin duda és.

He pensado en estos días mucho en los jóvenes. Todo vino a colación de una cosa que me sucedió, allá por el mes de Noviembre por culpa de Reinaldo Aguilera, cabeza visible y promotor de un encuentro de emprendedores y desarrolladores de nuevas tecnologías llamado Betabeers. Durante una muy agradable conferencia - coloquio en el Centro de Novas Tecnoloxías de Galiza. Reinaldo me había insistido una y otra vez en que asistiese, aunque fuese solo para  ver un poco como está el panorama de la gente joven en el ámbito de los proyectos TIC y la emprenduría. Honestamente quedé maravillado de la preparación y sobre todo la poderosa capacidad que tienen los más jóvenes para sobreponerse a todas las dificultades que tienen por delante.  Es cierto, el mundo y este país , pese a todos los problemas que tiene, está lleno de oportunidades. Sobreponerse a las dificultades es necesario, lo sé. Pero estos jóvenes, con miles de ideas, con miles de capacidades, muchas de ellas aprendidas en la más solitaria formación autodidacta, me devolvieron la capacidad de imaginar algo mejor.

Nuestros mejores chicos y chicas, se han convertido en ilustres e ilustrados emigrantes. Nuestra mejor generación, nuestro mejor esfuerzo educativo público, nuestra mejor inversión no tiene un espacio donde integrarse en este momento dentro de este estado. Empresarialmente somos un país de enanos. Aquí un empresario no se mueve por el honesto amor al lucro. Su padrenuestro, en general salvo pocas excepciones,  se basa en otro tipo de axiomas; beneficios inmediatos, pepinazos y negocietes redondos y mínimo esfuerzo y escapismo tributario. Y no, no exagero. Díganme entonces si el hijo de puta de Díaz Ferrán es mejor que ellos. Díganme qué  es lo que ha hecho en su vida. Este "señor" es otro claro ejemplo de que el trabajo, el esfuerzo empresarial, la idea de empresario moderno son nomenclaturas también imposibles e incluso impensables dentro de España. Pero es evidente. Un tipejo de la calaña del antes mencionado solo en un país como éste puede subir como la espuma y codearse una y otra vez con el político de turno. Y no es solo el mencionado. Si no que hay miles y miles. ¿Vale más ellos que nuestros mejores jóvenes?



Pienso en Ruth, en toda su generación. En todos su compañeros que se han visto abocados a poner pies en polvorosa o morirse y enmohecerse. Y siento pena. Y siento dentro mi un fracaso propio.  Porque esto del paro juvenil no es una excepción temporal por una crisis: es la norma de un sistema anquilosado y explotador de juventud. Cuando yo tenía veinte años tampoco hubo trabajo. Solo en los tiempos de los negocios de grandes chupinazos y lingotazos urbanísticos ( basadas en recalificaciones, escarceos de corrupción y capitales lanzados para gastar a destajo desde el norte de Europa) hubo realmente capacidad para generar empleos a los más jóvenes. Me entristezco de pensarlo. Pero quiero cantar a esta generación, a estos chicos, un canto de esperanza. Lo ví en los ojos de muchos de ellos durante la conferencia que antes dije. La inventiva y la imaginación son un arma más poderosa que la corrupción y la estupidez. Por eso, para ellos hoy, dedico este pequeño articulo a estos nuestros , vuestros chicos.  Creed en vosotros, en lo que sois, en lo que os habéis convertido por vosotros mismos. Creed y mejorad. Creced aunque sea lejos de aquí. Y que la pena por haber nacido en un pais tan cabrón, puñetero, podrido e  injusto jamás os vuelva de piedra el corazón. Porque detrás de cada hermana que se aleja, de cada hijo o hija que se marcha, hay una esperanza o una promesa de retorno.  Lo haréis para, finalmente, traernos la justicia al resto. Recordad que pese a todo lo malo, este pais, el esfuerzo de los que trabajan honradamente y contribuyen honradamente os han convertido un poco en quienes sois.  Que jamás se os vuelva de piedra el corazón. Volved pronto