Vio su foto. No la reconocía apenas. Había engordado, un extraño tatuaje poblaba su brazo izquierdo. La vida es un muestrario de momentos extraños. La vió a través de la pantalla, a través de una foto enviada por un amigo. La pantalla brillaba blanca y el gestor de correo electrónico transmitia la pregunta que enviaba Pedro Aldama: ¿Es ella? Y se dijo "Si". Pero luego pensó. "No , no es ella. Somos diferentes en cada momento. No somos los mismos que un día compartieron parte de su vida. Somos otros, con otro horario, con otras costumbres, con otros...